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martes, 5 de febrero de 2013

Las dislalias: comprender y ayudar a niños con alteraciones del habla


Autora: Claudia Mocellin, logopeda del CRAE de APSA
¿QUÉ SON LAS DISLALIAS?
Las dislalias son las más frecuentes y conocidas de todas las alteraciones del habla y las que tienen el pronóstico más favorable.
Las dislalias son dificultades en la articulación de algún o algunos fonemas bien por ausencia o alteración de algunos sonidos concretos del habla o por la sustitución de estos por otros, de forma improcedente.
La dislalia funcional es la más frecuente y se caracteriza por un mal funcionamiento de los órganos articulatorios. El niño desconoce o realiza incorrectamente el punto y modo de articulación del fonema a pesar de no existir ninguna causa de tipo orgánica.
Dentro de ella distinguimos:

jueves, 31 de mayo de 2012

El trastorno autista (I): posibles signos de alerta para una detección temprana.


Los Trastornos del Espectro Autista (TEA) son trastornos del neurodesarrollo que se detectan en los primeros años de vida y que afectan y alteran de forma muy significativa las áreas de la comunicación, la interacción social y la conducta. Es un trastorno permanente que aunque puede mejorar con el tiempo, va a limitar la vida de la persona que lo padece.

No obstante, el TEA no se manifiesta con la misma intensidad en todas las personas y se ha de visualizar como un abanico de graduación de síntomas. Es decir, dentro de cada uno de los tres ítems propuestos para definir los TEA, existen diferentes modos y grados. Por ejemplo: las alteraciones en la socialización pueden abarcar desde el acercarse a otro de manera inapropiada hasta el completo aislamiento; las alteraciones en la comunicación pueden ser expresadas desde dificultades en la semántica y la pragmática, hasta el mutismo; y las alteraciones de la conducta pueden ir desde un juego simbólico aparentemente normal pero con interés restringido, hasta las actividades no funcionales y repetitivas.




¿Cuáles son los signos de alerta?
Comunicación y Lenguaje

De 0 a 3 años
12 meses:
§         No balbucea
§         No responde al nombre
§         No señala para pedir objetos
§         No dice adiós con la mano
18 meses:
§         No emite palabras comunes
24 meses:
§         No construye espontáneamente frases de dos palabras.

De 3 a 6 años
§         Dificultades en el contacto visual, la expresión facial, la postura corporal y los gestos para regular la comunicación
§         Falta de comprensión del lenguaje
§         Ausencia del lenguaje o gran retraso en su adquisición. Desarrollo peculiar del mismo (repetición de palabras fuera de contexto, uso de palabras inventadas, tono demasiado alto o bajo, entonación monótona…)

Interacción  social

De 0 a 3 años
§         No tiene contacto visual
§         No responde a la sonrisa
§         No se interesa nada de los demás
§         No señala objetos para dirigir la atención de los demás.
§         No desarrolla el juego simbólico.

De 3 a 6 años
§         Desinterés por el resto de los niños (prefiere actividades solitarias; tiende a “estar en su mundo”)
§         Falta de adecuación de la conducta al contexto social (desconoce las reglas sociales, puede marcharse con personas desconocidas…)

Conducta

De 0 a 3 años
§         Movimientos extraños y reiterativos con las manos y los dedos.
§         Reacciones inusuales de curiosidad
§         Reacciones de temor ante determinados estímulos.
§         Apego exagerado a algún muñeco u objeto

De 3 a 6 años
§         Intereses o aficiones inusuales
§         Tendencia a realizar rutinas o rituales específicos y resistencia a los cambios (rabietas)
§         Juegos repetitivos con juguetes.
§         Apego intenso por determinados objetos.
§         Excesiva sensibilidad al ruido o a determinados estímulos sensoriales.
§         Movimientos estereotipados y repetitivos con las manos, dedos o todo el cuerpo.
§         Comportamientos disruptivos (morder, pegar…)




Aunque los rasgos conductuales específicos del TEA pueden estar presentes en el primer año de vida, a menudo no se diagnostica hasta dos ó tres años después de que estos aparezcan. La prontitud o tardanza del diagnóstico va a depender, casi siempre, de la intensidad en la que se han manifestado.
En muchos casos es la escuela infantil la que da la voz de alarma, ya que los padres a pesar de tener la sensación de que algo no anda bien, no buscan ayuda médica hasta pasados los tres años cuando ya debería de haberse iniciado el desarrollo del lenguaje y comienza la interacción social.
Cuando un profesional de atención primaria detecta signos que pueden indicar que existe una posibilidad de trastorno del espectro autista, tendría que remitir a esta familia a un servicio más especializado (Unidades de Salud Mental Infantil o Centros de Atención Temprana).
Una intervención temprana específica y personalizada para el niño y su familia, conduce a
  • Una variación significativa en el pronóstico y evolución, ya que está comprobado que se obtienen mejores resultados cuanto más temprana es la intervención.
  • Una mejor planificación de recursos a diferentes niveles: educativos, asistenciales y médicos.
  • Disminuir o paliar el estrés familiar, al obtener una información precisa, especializada y clara.

Autora: Pilar Benavent Victoria, Pedagoga del CRAE de APSA

viernes, 25 de mayo de 2012

Problemas del lenguaje: el TEL


¿Qué es el TEL?

El Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) es el más común de los trastornos en el proceso de adquisición del lenguaje.
Se trata de la anormal adquisición, comprensión o expresión del lenguaje hablado. El problema puede implicar a todos, uno o algunos de los componentes fonológico, morfológico, semántico, sintáctico o pragmático del sistema lingüístico, no existiendo otros factores como posibles causas de ello (pérdida auditiva, daño cerebral, baja inteligencia, déficits motores, trastornos neurológicos, factores socioambientales o alteraciones del desarrollo afectivo (Leonard 1998)).
Aunque uno de los criterios para el diagnóstico del TEL es que el niño tenga una inteligencia normal, este criterio no siempre se cumple ya que el lenguaje cumple una función mediadora de la inteligencia.
Por ser un trastorno evolutivo, comienza por un retraso en la adquisición de las primeras palabras.



¿Cuáles son los signos de alarma?
  • A los 2 años sólo dice algunas palabras sueltas, no posee al menos 50 palabras inteligibles.
  • No realiza uniones de dos palabras, omitiendo o alterando elementos.
  • A veces parece que no presta atención, no escucha lo que se le dice y no obedece las órdenes.
  • No atiende a las narraciones orales o los cuentos.
  • Solamente comprende situaciones concretas y relacionadas con su entorno familiar.
  • Sus respuestas no corresponden con las preguntas que se le plantean.
  • Repite frases escuchadas previamente en la televisión, en el colegio...
  • Presenta dificultades en los aprendizajes escolares.
  • Lo más notable son los trastornos de articulación o fonológicos.


¿Cuándo intervenir?
La intervención se debe iniciar lo más tempranamente posible, coincidiendo con el periodo de adquisición del lenguaje en el niño; es decir, entre los 2 y los 4 años, por prevención y por la importancia del desarrollo del lenguaje en las destrezas escolares.
La no intervención o intervención tardía supondría un desfase muy grave en el posterior desarrollo del niño, repercutiendo en la relación con su familia, sus compañeros de colegio, adultos, en el aprendizaje de la lectura y escritura, en la adquisición de conceptos y provocando aislamiento social, mala conducta, agresividad, rabietas...
Cabe diferenciar los niños con TEL de los hablantes de inicio tardío, niños que presentan estos síntomas antes de los 2 años.
Todos lo niños con TEL son hablantes tardíos, pero no todos los hablantes tardíos presentaran TEL.


Autora: Rosa Esclapez, logopeda de APSA.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Introducción al Trastorno por Déficit de Atención o TDAH


El TDAH es el Trastorno por Déficit de Atención que puede presentarse con Hiperactividad o
sin ella.

Aunque se atribuyen a su origen tacto factores genéticos como ambientales, no existe una causa específica que provoque el Trastorno. A día de hoy, las investigaciones apuntan a que se trata de un Trastorno heterogéneo y multifactorial.

En la actualidad, afecta al 2-5% de la población, siendo mayor la incidencia en el sexo masculino más. Las niñas suelen manifestar más rasgos de inatención y dificultades cognitivas que sintomatología de impulsividad y/o agresividad. El TDAH puede presentarse de varias maneras, y está clasificado, según el DSM-IV (Clasificación norteamericana de enfermedades psiquiátricas), en tres subtipos:

De tipo combinado, (rasgos de hiperactividad-impulsividad e inatención). Suele ser el más
frecuente.
Predominante hiperactivo-impulsivo.
Predominante inatento.


 El TDAH es un trastorno de conducta que aparece en la infancia. Aunque en algunos casos el diagnóstico se puede dar de una manera más precoz, es entorno a los 6-7 años cuando se puede afirmar la existencia del mismo, coincidiendo esta etapa con el inicio de la Educación Primaria, donde el acceso a los aprendizajes necesita de mayor estructura y nivel atencional.

Los primeros signos de alerta pueden ser el aumento  de actividad física, el excesivo movimiento, dificultades para mantener la atención, dificultades de aprendizaje…incluso una baja autoestima o un bajo nivel de tolerancia a la frustración que, sin ser síntomas que definen el trastorno, pueden ser reacción de las dificultades que conlleva el TDAH.

A su vez, el TDAH se puede asociar con frecuencia a otros problemas, y sus consecuencias se aprecian en distintos ambientes de la vida del niño, no solo el escolar, sino que también afecta en gran medida a las relaciones interpersonales tanto con la familia, como con otros niños y con sus educadores, siendo estas interrelaciones clave en el desarrollo del niño.

Es importante que desde el ámbito familiar y escolar se atiendan los signos de alerta que puedan observarse en el niño y acudir a profesionales específicos (psicólogos, pedagogos, asociaciones especializadas, profesionales sanitarios...) que evalúen las conductas detectadas y comenzar una intervención específica con el propio niño y desde todos los contextos en los que éste interactúe.

En APSA llevamos años trabajando e investigando acerca del TDAH. Con el objetivo de responder a las inquietudes de nuestros socios y colaboradores realizamos con periodicidad seminarios específicos de formación acerca del tema. El próximo tendrá lugar en Alicante el próximo 8 de mayo. Si quieres ampliar información sobre este taller, escríbenos a cdiat.admon@asociacionapsa.com o llámanos al 902 00 58 48.


Autora: Raquel Alarcón, directora del CRAE de APSA (Alicante)