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martes, 2 de abril de 2013

12 pautas para afrontar la rebeldia del adolescente


Autora: Pilar Estévez Casellas, Terapeuta de APSA.

Os aportamos algunas pautas que pueden facilitar la relación con vuestros hijos en este periodo tan complicado del desarrollo.


1.    En primer lugar, hemos de revisar en pareja, si hay algún aspecto o situación que de alguna forma fomente una actitud rebelde en el adolescente. 
2.    Mantener una clara diferenciación de los roles.  Es decir, los “padres” son los padres y los “hijos” son los hijos, por muy buena relación que se establezca, a los padres les concierne educar y proteger, y a los hijos en ningún caso les concierne el dar órdenes o mandar sino obedecer.
3.    Reservar y determinar momentos para compartir en familia. El adolescente sabrá que no puede programar actividades con sus amigos en ciertos días y horas y se tendrán momentos familiares donde poder charlar y compartir experiencias.




martes, 19 de marzo de 2013

La rebeldia del adolescente



Autora: Pilar Estévez Casellas, Terapeuta de APSA

Sin duda cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia se produce un cambio en la relación que mantenemos con ellos. Poco a poco podemos darnos cuenta de cambios en su carácter y de conductas cada vez más rebeldes. Constantemente cuestionan lo que decimos, es habitual que nos contesten muy  cortantes o nos respondan solo con monosílabos, disminuyendo drásticamente su comunicación con nosotros.
La rebeldía es una cualidad totalmente característica de los adolescentes,  la muestran a través de sus actitudes de diferentes maneras; quejándose con habitualidad , negándose a las normas que les imponemos o están establecidas, desobedeciendo por norma y oponiéndose con frecuencia a padres y profesores.
La rebeldía en los adolescentes se produce por su intención de mostrarse independientes. Para ellos es imprescindible separarse de la relación de dependencia y protección que tienen con sus padres para adentrarse en el mundo de los adultos y poder encontrar su propia identidad.

martes, 5 de marzo de 2013

Problemas más habituales en la adolescencia


Autora: Pilar Estévez Casellas, Terapeuta de APSA.

La adolescencia es principalmente una época de cambios. Es la etapa que marca el proceso en el que el niño se convierte en adulto. Este período de transición tiene sus propias características y problemáticas.
Vamos a hablar directamente de los problemas más habituales en adolescentes, los cuales serian:

jueves, 31 de mayo de 2012

El trastorno autista (I): posibles signos de alerta para una detección temprana.


Los Trastornos del Espectro Autista (TEA) son trastornos del neurodesarrollo que se detectan en los primeros años de vida y que afectan y alteran de forma muy significativa las áreas de la comunicación, la interacción social y la conducta. Es un trastorno permanente que aunque puede mejorar con el tiempo, va a limitar la vida de la persona que lo padece.

No obstante, el TEA no se manifiesta con la misma intensidad en todas las personas y se ha de visualizar como un abanico de graduación de síntomas. Es decir, dentro de cada uno de los tres ítems propuestos para definir los TEA, existen diferentes modos y grados. Por ejemplo: las alteraciones en la socialización pueden abarcar desde el acercarse a otro de manera inapropiada hasta el completo aislamiento; las alteraciones en la comunicación pueden ser expresadas desde dificultades en la semántica y la pragmática, hasta el mutismo; y las alteraciones de la conducta pueden ir desde un juego simbólico aparentemente normal pero con interés restringido, hasta las actividades no funcionales y repetitivas.




¿Cuáles son los signos de alerta?
Comunicación y Lenguaje

De 0 a 3 años
12 meses:
§         No balbucea
§         No responde al nombre
§         No señala para pedir objetos
§         No dice adiós con la mano
18 meses:
§         No emite palabras comunes
24 meses:
§         No construye espontáneamente frases de dos palabras.

De 3 a 6 años
§         Dificultades en el contacto visual, la expresión facial, la postura corporal y los gestos para regular la comunicación
§         Falta de comprensión del lenguaje
§         Ausencia del lenguaje o gran retraso en su adquisición. Desarrollo peculiar del mismo (repetición de palabras fuera de contexto, uso de palabras inventadas, tono demasiado alto o bajo, entonación monótona…)

Interacción  social

De 0 a 3 años
§         No tiene contacto visual
§         No responde a la sonrisa
§         No se interesa nada de los demás
§         No señala objetos para dirigir la atención de los demás.
§         No desarrolla el juego simbólico.

De 3 a 6 años
§         Desinterés por el resto de los niños (prefiere actividades solitarias; tiende a “estar en su mundo”)
§         Falta de adecuación de la conducta al contexto social (desconoce las reglas sociales, puede marcharse con personas desconocidas…)

Conducta

De 0 a 3 años
§         Movimientos extraños y reiterativos con las manos y los dedos.
§         Reacciones inusuales de curiosidad
§         Reacciones de temor ante determinados estímulos.
§         Apego exagerado a algún muñeco u objeto

De 3 a 6 años
§         Intereses o aficiones inusuales
§         Tendencia a realizar rutinas o rituales específicos y resistencia a los cambios (rabietas)
§         Juegos repetitivos con juguetes.
§         Apego intenso por determinados objetos.
§         Excesiva sensibilidad al ruido o a determinados estímulos sensoriales.
§         Movimientos estereotipados y repetitivos con las manos, dedos o todo el cuerpo.
§         Comportamientos disruptivos (morder, pegar…)




Aunque los rasgos conductuales específicos del TEA pueden estar presentes en el primer año de vida, a menudo no se diagnostica hasta dos ó tres años después de que estos aparezcan. La prontitud o tardanza del diagnóstico va a depender, casi siempre, de la intensidad en la que se han manifestado.
En muchos casos es la escuela infantil la que da la voz de alarma, ya que los padres a pesar de tener la sensación de que algo no anda bien, no buscan ayuda médica hasta pasados los tres años cuando ya debería de haberse iniciado el desarrollo del lenguaje y comienza la interacción social.
Cuando un profesional de atención primaria detecta signos que pueden indicar que existe una posibilidad de trastorno del espectro autista, tendría que remitir a esta familia a un servicio más especializado (Unidades de Salud Mental Infantil o Centros de Atención Temprana).
Una intervención temprana específica y personalizada para el niño y su familia, conduce a
  • Una variación significativa en el pronóstico y evolución, ya que está comprobado que se obtienen mejores resultados cuanto más temprana es la intervención.
  • Una mejor planificación de recursos a diferentes niveles: educativos, asistenciales y médicos.
  • Disminuir o paliar el estrés familiar, al obtener una información precisa, especializada y clara.

Autora: Pilar Benavent Victoria, Pedagoga del CRAE de APSA

jueves, 17 de mayo de 2012

7 Claves para una buena alimentación infantil


La alimentación de nuestros hijos es un tema al que prestamos especial  atención, como consecuencia de la gran responsabilidad que representa. Observamos cómo la primera pregunta a la salida del colegio suele ser ¿qué has comido hoy?, ¿te lo has comido todo?, para a continuación darles la merienda.



Conseguir que coman de todo, en cantidades suficientes para su desarrollo y que su relación con la situación de alimentación sea positiva, son tres objetivos básicos para la consecución de unos buenos hábitos de alimentación en los niños.
  

Sin embargo, a pesar de todos nuestros esfuerzos, imaginación y el tiempo invertido, no siempre conseguimos los resultados deseados y, en ocasiones, las situaciones de alimentación se convierten en un verdadero calvario tanto para los padres como para los niños.

En primer lugar, debemos asegurarnos de que no exista ninguna alteración que comprometa fisiológicamente la nutrición de nuestros hijos, las cuales son poco frecuentes en la población infantil. Algunos signos de alarma pueden ser: pérdida de peso, alteraciones del crecimiento, vómitos o alteraciones gastro-intestinales muy frecuentes. 
Descartar este tipo de alteraciones, nos permite abordar la situación  de alimentación  con mayor serenidad,  entendiendo el gran reto que supone para los niños enfrentarse a los innumerables  cambios que se producen en el tipo y forma de alimentación durante los primeros años y siendo conscientes de nuestro papel protagonista como fabricantes de unos hábitos adecuados, que perdurarán durante todo el ciclo vital.


Recogemos a continuación, siete puntos clave en el desarrollo de una buena práctica en la alimentación con  nuestros hijos:

  1. “Cada niño es un mundo”: Las cantidades que cada niño necesita para estar bien alimentado varían considerablemente por lo que no debemos obsesionarnos con qué coma mucho o lo mismo que sus iguales. Sin embargo, las pautas para conseguir una correcta alimentación son muy parecidas para todos. 
  1. “Paso a paso”. Es conveniente conocer los momentos claves para realizar los cambios de una textura o instrumento a otro, teniendo en cuenta que si atrasamos una etapa (por ejemplo: iniciar la alimentación sólida  o abandonar el uso del biberón) estamos restando al niño posibilidades de practicar nuevas  competencias orales, ampliar su repertorio de sabores, texturas ….  A modo orientativo, os recordamos: Inicio de la cuchara sobre el 4ª mes, alimentos semisólidos (galleta, pan, …) antes de los 9 meses, beber en vaso 10 meses, alimentos sólidos se incorporarán progresivamente a partir del año. 
  1. “Miro, huelo, toco y … como”  La introducción de nuevos alimentos debemos realizarla de forma progresiva dando la posibilidad al niño de que se familiarice, pruebe o coma una pequeña cantidad antes de querer que se coma una ración entera. 
  1. “Rutina, rutina y más rutina”. Es básico que decidamos dónde, cuándo, qué y de qué modo tiene que comer nuestro hijo. El niño aprende mediante la repetición y la anticipación qué debe hacer en cada situación y lo que se espera de él, así que nada  mejor que mostrarse consistente en estos aspectos y no improvisar o modificar aquello que hemos decidido para conseguir que coma unas cuántas cucharadas más. 
  1. “Yo solito”. Fomentar las habilidades de autoalimentación tiene que ser siempre uno de nuestros objetivos básicos. El niño que es activo en su proceso de alimentación: se le da oportunidad de oler, tocar, manosear, mancharse, practicar con los instrumentos de comer… genera una actitud más positiva hacia los alimentos nuevos y utiliza menos las comidas para retar a sus padres, puesto que es él el protagonista de la situación. 
  1. “Estrategias heredadas” Existen algunas estrategias que todos realizamos de forma automática ante la negativa de comer de un niño y que se convierten en parte del problema y no de la solución. Estamos hablando de las amenazas, los chantajes, las comparaciones, las charlas sobre la importancia de comer, utilizar distractores como juguetes o la televisión, montar un circo,… Si reflexionamos sobre ellas nos daremos cuenta que sólo consiguen crispar la situación de alimentación y favorecer una actitud negativa o caprichosa del niño, sin conseguir nada positivo a cambio. Es mejor, si te muestras relajado y no te enfrentas directamente para que coma más en ese momento, no forzando pero tampoco ofreciendo otro tipo de alimento hasta que le toque comer otra vez. 
  1. “No estás solo”  No dudes en consultar con nosotros cualquier duda sobre la alimentación de vuestro hijo. En el CDIAT  analizaremos cuál es la situación real, elaborando un registro alimentario semanal de tu hijo, fijaremos juntos unos objetivos y estrategias concretas y podrás compartir con nosotros todos vuestros logros.

Autores: Ana Miranzo y Elena Vilchez, logopedas del CDIAT de APSA

miércoles, 2 de mayo de 2012

Introducción al Trastorno por Déficit de Atención o TDAH


El TDAH es el Trastorno por Déficit de Atención que puede presentarse con Hiperactividad o
sin ella.

Aunque se atribuyen a su origen tacto factores genéticos como ambientales, no existe una causa específica que provoque el Trastorno. A día de hoy, las investigaciones apuntan a que se trata de un Trastorno heterogéneo y multifactorial.

En la actualidad, afecta al 2-5% de la población, siendo mayor la incidencia en el sexo masculino más. Las niñas suelen manifestar más rasgos de inatención y dificultades cognitivas que sintomatología de impulsividad y/o agresividad. El TDAH puede presentarse de varias maneras, y está clasificado, según el DSM-IV (Clasificación norteamericana de enfermedades psiquiátricas), en tres subtipos:

De tipo combinado, (rasgos de hiperactividad-impulsividad e inatención). Suele ser el más
frecuente.
Predominante hiperactivo-impulsivo.
Predominante inatento.


 El TDAH es un trastorno de conducta que aparece en la infancia. Aunque en algunos casos el diagnóstico se puede dar de una manera más precoz, es entorno a los 6-7 años cuando se puede afirmar la existencia del mismo, coincidiendo esta etapa con el inicio de la Educación Primaria, donde el acceso a los aprendizajes necesita de mayor estructura y nivel atencional.

Los primeros signos de alerta pueden ser el aumento  de actividad física, el excesivo movimiento, dificultades para mantener la atención, dificultades de aprendizaje…incluso una baja autoestima o un bajo nivel de tolerancia a la frustración que, sin ser síntomas que definen el trastorno, pueden ser reacción de las dificultades que conlleva el TDAH.

A su vez, el TDAH se puede asociar con frecuencia a otros problemas, y sus consecuencias se aprecian en distintos ambientes de la vida del niño, no solo el escolar, sino que también afecta en gran medida a las relaciones interpersonales tanto con la familia, como con otros niños y con sus educadores, siendo estas interrelaciones clave en el desarrollo del niño.

Es importante que desde el ámbito familiar y escolar se atiendan los signos de alerta que puedan observarse en el niño y acudir a profesionales específicos (psicólogos, pedagogos, asociaciones especializadas, profesionales sanitarios...) que evalúen las conductas detectadas y comenzar una intervención específica con el propio niño y desde todos los contextos en los que éste interactúe.

En APSA llevamos años trabajando e investigando acerca del TDAH. Con el objetivo de responder a las inquietudes de nuestros socios y colaboradores realizamos con periodicidad seminarios específicos de formación acerca del tema. El próximo tendrá lugar en Alicante el próximo 8 de mayo. Si quieres ampliar información sobre este taller, escríbenos a cdiat.admon@asociacionapsa.com o llámanos al 902 00 58 48.


Autora: Raquel Alarcón, directora del CRAE de APSA (Alicante)