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martes, 30 de septiembre de 2014

RECOMENDACIONES PARA PRACTICAR DEPORTE EN LA ADOLESCENCIA



Autora: Pilar Estévez Casellas, Terapeuta de APSA.

Te aportamos algunas recomendaciones para practicar deporte en la adolescencia:

-No es conveniente que los adolescentes se especialicen en algún deporte a corta edad.

-Las competiciones se desaconsejan hasta que los niños no tienen unos 13 años aproximadamente.

-En general, y especialmente si el niño participa en competiciones, es recomendable realizarle un seguimiento médico.

-Si realiza un deporte individual, también debería fomentarse otro colectivo, aunque sea en menor medida, pues este último le enriquece y mucho, aprendiendo valores como el trabajo en equipo, compartir,…






-Hay que evitar la sobrecarga excesiva en los músculos, tanto como el sedentarismo.

-Es fundamental,  tener en cuenta los gustos, preferencias e inclinaciones del adolescente, para elegir una actividad que le agrade y en la que pueda esforzarse y aprovechar su potencial.

-Tener en cuenta las condiciones climatologicas, ya que en condiciones de elevada temperatura (32°C y humedad relativa alta, del 80%) no se debe practicar ejercicio.

-Las bebidas deportivas contienen hidratos de carbono, minerales, electrolitos…, están destinadas a reemplazar el agua y los electrolitos perdidos a través del sudor durante el ejercicio. Estas bebidas pueden ser útiles para los jóvenes deportistas que realizan prolongada actividad física vigorosa, pero contienen calorías extra que los niños no necesitan, y podrían contribuir a la obesidad y la caries dental. Sin duda, para la mayoría de los niños que realizan actividades físicas de rutina, beber el agua simple es mejor.

-Recordar que hay que beber agua antes, durante y después de hacer deporte, para evitar la deshidratación.






-Por otro lado, tener en cuenta que las bebidas energéticas, que son diferentes a las deportivas, son peligrosas para la salud ya que contienen estimulantes y nunca debemos dárselas a un niño o adolescente.

-También es importante prestar atención a la ropa, ya que debe ser ropa deportiva adecuada, que favorezca la disipación de calor corporal.

En algunas ocasiones, esta totalmente contraindicado que un adolescente realice ejercicio, por ejemplo, si padece una diabetes descontrolada, insuficiencia cardiaca, angina de pecho inestable, infección aguda, hipertensión arterial grave, valvulopatías (miocarditis, pericarditis...)… Pero esto, ha de ser siempre según el consejo de un profesional especializado que conozca bien el caso.

En el próximo artículo os aportaremos aspectos a tener en cuenta para elegir el deporte adecuado para los hijos adolescentes.



martes, 16 de septiembre de 2014

EL EJERCICIO EN LA ADOLESCENCIA



Autora: Pilar Estévez Casellas, Terapeuta de APSA.

Es bien sabido que, la calidad de vida de las personas, así como su predisposición a padecer numerosas enfermedades, esta muy vinculado con la práctica habitual o no de ejercicio físico. 

El deporte evita que aparezcan patologías frecuentes, como por ejemplo, la osteoporosis, hipertensión arterial, obesidad o cardiopatías.

La adolescencia es el difícil tránsito entre la niñez y la edad adulta, durante el cual se presentan los cambios más significativos, tanto físicos como psíquicos. 

Realizar ejercicio físico de manera habitual debe convertirse en una rutina en la vida de los jóvenes, ya que les aporta multitud de beneficios en ese periodo vital tan importante y lleno de cambios.




Como sabemos, la adolescencia la podemos dividir en tres etapas:

Pre-adolescencia: seria desde los 8 hasta los 11 años. Aunque la musculatura aún no es muy fuerte, si se posee mucha flexibilidad. Por lo general, los pre-adolescentes poseen poca concentración mental y una gran movilidad. En esta etapa pasan la mayor parte del tiempo jugando y deben buscar divertirse sin presiones, es decir sin agobios derivados de competiciones.

Segunda etapa: seria desde los 11 hasta los 15 años. En ese momento se produce sobre todo el desarrollo de los órganos sexuales, cambio en el tono de su voz, et... en este periodo necesitan un poco más de intimidad en el hogar. Debido a los cambios físicos que sufren y el hecho de que no todos los niños se desarrollan al mismo tiempo, tanto en los deportes que elijan como en sus entrenamientos, deben tener acceso a una atención personalizada que se adapte a sus necesidades y condiciones.

Tercera etapa: transcurre desde los 15 hasta los 18 años. En este momento ya existe una mayor semejanza entre todos los compañeros, y es que la gran mayoría han experimentado los cambios físicos propios de esta etapa llegando al peso y estatura de una persona adulta. 

En este período, si las condiciones físicas de cada persona lo permiten, se pueden aumentar los entrenamientos, tanto en resistencia como en potencia.

En el próximo artículo comentaremos recomendaciones para practicar deporte en la adolescencia.

martes, 2 de septiembre de 2014

CONSEJOS Y VENTAJAS DE FOMENTAR LA EDUCACIÓN FÍSICA Y EL DEPORTE EN NUESTROS HIJOS



Autora: Pilar Estévez Casellas, Terapeuta de APSA.

Si alguna vez te has parado a observar a los niños jugando en un parque, seguramente habrás visto los tres elementos del estado físico en acción, la resistencia, fuerza y flexibilidad. Cuando juegan a pillarse o simplemente se persiguen, están trabajando su resistencia, al atravesar o trepar barras, la fuerza, y simplemente con agacharse y atarse los cordones, la flexibilidad. 

Los padres deben animar a sus hijos a realizar varias actividades para que puedan, practicar y favorecer, estos tres elementos tan importantes para nuestro buen desarrollo.

La resistencia se adquiere cuando los niños realizan actividades de tipo aeróbico de modo regular. Durante el ejercicio aeróbico, el corazón late más rápido y la persona respira con más intensidad. Cuando se practica con regularidad, la actividad aeróbica fortalece el corazón y mejora la habilidad que tiene el cuerpo de enviar oxígeno a todas las células.

El ejercicio aeróbico puede resultar muy gratificante tanto para adultos como para niños. Os damos ejemplos de actividades aeróbicas: baloncesto, ciclismo, patinaje sobre hielo, patinaje en línea, fútbol, natación, tenis, caminar, trotar, correr…

Trabajar la fuerza, no significa levantar pesas, los distintos tipos de flexiones de brazos, las flexiones abdominales y otros ejercicios, ayudan a tonificar y fortalecer los músculos. Los niños trabajan la fuerza en sus juegos, cuando trepan, se paran de manos, juegan a la lucha…




 

Los ejercicios de elongación favorecen la flexibilidad, lo cual facilita la flexión y el movimiento total de los músculos y las articulaciones. Todos los días, los niños tienen oportunidades de elongación, cuando por ejemplo, se estiran para alcanzar un juguete, se abren completamente de piernas o juegan a la carretilla.

Combinar la actividad física regular con una dieta adecuada, es fundamental para lograr un estilo de vida saludable en tus hijos. Te aportamos varios consejos para criar niños en forma:

- Fomenta que tu hijo participe en varias actividades acordes a su edad.

- Considera un horario regular para la actividad física.

- Incorpora la actividad física en los hábitos cotidianos, por ejemplo, usar escaleras en lugar de ascensor.

- Ten un estilo de vida más saludable, los niños siempre imitan lo que ven, tu ejemplo es fundamental.

      - Incorpora diversión en la actividad física, así tu hijo deseará repetir la experiencia.

  




La mayoría de los adultos relaciona el ejercicio físico con asistir a un gimnasio, realizar pesas o una cinta de entrenamiento.

Pero para los niños, hacer ejercicio, simplemente es jugar y mantenerse físicamente activos. Los niños no solo hacen ejercicio cuando tienen clase de gimnasia en la escuela, practicando fútbol o un baile, también lo hacen cuando están en el recreo, andan en bicicleta o juegan a pillar.

En la Cumbre Mundial sobre la Educación Física (Berlín, noviembre 1999), los representantes de diferentes países presentaron los resultados de las investigaciones realizadas en todo el mundo sobre las ventajas de la Educación Física y su papel en el desarrollo de niños sanos y activos. Te presentamos algunas de esas ventajas:

1-Aumenta la autoestima y disminuye la tendencia a desarrollar comportamientos peligrosos.

2-Reduce las actitudes negativas frente a la escuela y el posible abandono de los estudios.

3-Mejora la salud, previene lesiones y daños derivados de malas posturas.

4- Proporciona un cuerpo más delgado, ya que el ejercicio ayuda a controlar la grasa en el cuerpo, por lo que hay menos posibilidades de tener sobrepeso y menor riesgo de diabetes tipo 2.

5-Favorece el rendimiento escolar.

6-Aporta experiencias en actividades estructuradas, con objetivos y resultados claros.

7-Fomenta el desarrollo del pensamiento abstracto a través de nociones como: velocidad, distancia, profundidad, fuerza, fuerza de impulso,…

8-Favorece la capacidad para concentrarse y la actitud participativa.

9- Duermen mejor y pueden enfrentar los desafíos físicos y emocionales con más eficacia (desde correr para coger un autobús hasta estudiar para un examen).

Por todo esto, te insistimos en la importancia de incorporar la actividad física en la rutina de tu hijo, favorecerá su desarrollo físico y mental.












martes, 5 de agosto de 2014

LA IMPORTANCIA DE FOMENTAR EL EJERCICIO FÍSICO EN NUESTROS HIJOS



Autora: Pilar Estévez Casellas, Terapeuta de APSA.


Sin duda, el cuerpo humano ha sido creado para moverse, por ello necesita realizar ejercicio de forma regular. Es fundamental tener una vida activa para poder ser saludable, así obtenemos numerosos beneficios tanto físicos como psicológicos. 

Esto también se puede aplicar a los niños, que necesitan practicar deportes no sólo para divertirse, sino también para una mejor formación física y psíquica.

En mayo del 2004 la Asamblea Mundial para la Salud propuso la Estrategia Mundial sobre Alimentación, Actividad Física y Salud, con el objetivo de cambiar los hábitos de vida que no son saludables, y animar a que los gobiernos de diferentes países elaboraran planes nacionales con este objetivo. La Organización Mundial de la Salud manifestó su preocupación porque se constató una disminución de la actividad física entre los niños y los adolescentes. 

Como bien sabemos, el porcentaje de niños y adolescentes obesos y con sobrepeso ha aumentado los últimos 30 años. Aunque este aumento es fruto de múltiples y variados factores, es un hecho que los niños tienden cada vez más al sedentarismo, es decir, pasan más tiempo sentados que antes.

Los padres deben fomentar que sus hijos hagan suficiente ejercicio. En cuanto a la cantidad de ejercicio, expertos manifiestan que los niños mayores de 2 años deben hacer al menos 60 minutos de ejercicio moderado a enérgico, en lo posible todos los días de la semana o, en su defecto, la mayoría de ellos.

Una de las mejores formas para que los niños realicen más actividades físicas es, simplemente  limitar el tiempo que invierten en actividades sedentarias, por ejemplo, mirar televisión o jugar a los videojuegos. 

La Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) recomienda que los niños menores de 2 años no vean la televisión y que los niños mayores de 2 años la vean más que de 1 a 2 horas de programación, siempre adecuada para ellos, por día.

Es una labor fundamental y de todos, que los niños se interesen por realizar actividades físicas.

Al decir actividad física, nos referimos a cualquier movimiento realizado por músculos esqueléticos, que ocasiona un gasto de energía adicional al que necesitamos para mantener las funciones exclusivamente vitales (respiración, circulación de la sangre...). Por eso, podemos considerar muy diversas actividades como ejercicio, por ejemplo: andar, jugar al fútbol, correr, bailar, limpiar... Cuando la actividad física se planifica, organiza y se repite con el objetivo de mantener o mejorar la forma física le llamamos ejercicio físico.
  





La actividad física durante la adolescencia y en la infancia es esencial para el adecuado desarrollo del niño, mejorando sus funciones cardiovasculares y colaborando a una adecuada maduración del sistema músculo-esquelético y de las habilidades psicomotoras.

Además, provoca enormes beneficios en las habilidades motoras y cognitivas, considerándose positivo para sus relaciones personales, como el respeto a sus compañeros, saber ganar, asumir derrotas, guardar turno..., obteniendo con ello bienestar físico y psicológico.

Un ejercicio físico continuado junto con una dieta equilibrada, va a propiciar que se regule el peso corporal, evitando así la aparición de obesidad, tanto en la infancia como en la vida adulta.
 
Como sabemos, muchos de los hábitos que se aprenden en la infancia tienden a consolidarse en la adolescencia y pueden llegar a convertirse en rutinas en edad adulta. Por esto, acostumbrarse a realizar deporte desde pequeños les ayudará a seguir practicándolo y mantenerse en forma durante su vida adulta.