miércoles, 28 de junio de 2017

¿NOS CONOCEMOS? EL AUTOCONCEPTO EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA



Podríamos definir el autoconcepto como, el concepto que tenemos de nosotros mismos como seres físicos, sociales y psíquicos. Es la totalidad de pensamientos y sentimientos de una persona  hacia sí misma. También se ha definido  como las percepciones del individuo sobre sí mismo, las cuales se basan en sus experiencias con los demás y en las atribuciones que él mismo hace de su propia conducta (Shavelson, Hubner y Stanton, 1976).

Aunque el autoconcepto y la autoestima están íntimamente relacionados, podríamos decir que la autoestima es el grado de satisfacción personal que sentimos hacia nosotros mismos.

El autoconcepto  es un conocimiento que no está presente en el momento del nacimiento, sino que es el resultado de un proceso activo de construcción lo largo de todo el  desarrollo evolutivo. El desarrollo del autoconcepto se produce de manera paralela con el desarrollo de otras facetas sociales o físicas. A medida que los niños desarrollan una valoración de su mundo mental interno, piensan más sobre ellos mismos.

En la edad preescolar, el autoconcepto está basado en características concretas, como nombres, apariencia física, posesiones, y conductas típicas. Entre los 8 y los 10 años, los niños empiezan a mencionar rasgos de la personalidad en sus autodescripciones. Los adolescentes colocan un mayor énfasis en las virtudes sociales, como ser considerado y cooperativo, lo que refleja su mayor preocupación por ser querido y considerado positivamente por los iguales. 

Existen varios elementos, cada uno emergente en un momento diferente, que son fundamentales en el desarrollo del autoconcepto: la valoración recibida por los otros, las experiencias de éxito y fracaso, las comparaciones sociales y, finalmente, la elaboración  de nuestras propias interpretaciones.

Podemos dividir el autoconcepto en 5 dimensiones:

  1. Autoconcepto académico, se refiere a la percepción que la persona tiene de la calidad del desempeño de su rol como es­tudiante.
  2. Autoconcepto social, hace refe­rencia a la percepción que tiene el niño de su desempeño en las relaciones sociales.
  3. Autoconcepto emocional, se vincula con la percepción del niño de su estado emocional y de sus respuestas a situaciones específi­cas.
  4. Autoconcepto familiar, se refiere a la percepción que tiene el niño de su implicación, participación e inte­gración en el medio familiar
  5. Autoconcep­to físico, hace referencia a la percepción que tiene el niño de su aspecto y condición física.

Los miembros de la familia constituyen la primera fuente de información sobre sí mismo de que dispone el niño.
 
 ¿Cómo podemos ayudar a los niños y adolescentes a desarrollar un autoconcepto ajustado?

  1. Ejercitar junto a ellos  habilidades de autoconocimiento (descripciones de sí mismos).
  2. Fomentar una visión realista y positiva de sí mismo y de las propias posibilidades.
  3. Conocer el grado de aceptación de la figura corporal y reflexionar sobre cómo favorecerla.
  4. Recordarle habitualmente cuáles son sus puntos fuertes y felicitar sus logros.
  5.  Ayudarle a dividir sus metas y a plantearse objetivos razonables y realistas.
  6. Fomentar su autonomía.
  7. Ayudarle a ver sus errores como oportunidades para aprender.
  8. Facilitar un clima en el que se puedan expresar libremente, construyendo su propio esquema de valores.


Autora: Alexandra Magaña Agudo
Técnico en Intervención Infanto-Juvenil del CRAE de San Vicente del Raspeig. APSA

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