martes, 17 de septiembre de 2013

EL MASAJE DEL BEBÉ: UNA TÉCNICA DE PREVENCIÓN E INTERVENCIÓN EN LAS PRIMERAS ETAPAS. PARTE II. ¿EN QUÉ CONSISTE? EFECTOS DEL MASAJE A NIVEL FISIOLÓGICO, SENSORIAL Y EMOCIONAL.



Autora: Paula Vizcaíno Sánchez. Fisioterapeuta del CDIAT de APSA. Alicante.


Pero, ¿es el masaje infantil un novedoso instrumento? A pesar de que la Atención Temprana es un ámbito de trabajo relativamente reciente, donde las primeras experiencias en nuestro país tuvieron lugar en la década de los años setenta del siglo pasado (Pérez –López y Brito de la Nuez, 2004) el masaje infantil es una tradición muy antigua que ha sobrevivido en sociedades menos industrializadas y resurgió en occidente en los años 70 de la mano de:

-                            Fréderick Leboyer: obstetra francés que propugnó que el bebé era un ser dotado de sensibilidad incluso antes de su nacimiento, noción que hoy parece obvia pero que entonces fue innovadora.
-                            Vimala Schneider: fundadora de la Asociación Internacional de Masaje Infantil.

¿En qué consiste?

Es una forma global de acercamiento al niño en las primeras etapas, es una situación en la que lo que hacemos no es para él sino con él.

Es una forma de comunicación profunda con el niño.

Como todo tipo de comunicación, para que sea enriquecedora para ambas partes debe ser bidireccional, no unidireccional como si de un monólogo se tratara, debemos coincidir en el aquí y ahora, requiere la presencia física pero también psíquica de ambas partes, requiere la predisposición y el consentimiento mutuo y, para que sea efectiva, debemos estar en el mismo canal y nivel de comunicación.

El masaje es una oportunidad para aprender a comunicarse con el niño: tocarle, hablarle, mecerlo y actuar en armonía con su comportamiento es tan importante como alimentarlo, sobre todo en las primeras etapas en la que con frecuencia los padres quedan atrapados en la tarea “instrumental” de aprender a alimentarlo. El día de un bebé debe ser más rico y complejo que simplemente comer y dormir (de Brazelton, 2001).

Es una escucha integral, no es una mera distribución de crema por el cuerpo, no basta con una ejecución perfecta de las maniobras, ni con un ambiente perfecto... requiere de toda nuestra atención y escucha, no sólo desde nuestra esfera racional también de nuestra esfera sensorial y emocional, requiere de todo nuestro ser.

El masaje es ritmo, es la seguridad de que todo volverá a ocurrir en un periodo determinado, hace el ambiente predecible y estructurado, da confianza.

Es la alimentación de la piel. La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo, su envoltura, y se representa a través del sentido del tacto. La sensación táctil se desarrolla desde las primeras semanas de la gestación: desde el comienzo del tercer mes (hacia la 9ª semana), ya se encuentran desarrollados los receptores sensoriales a la sensación táctil, presión y temperatura. El tacto termina de desarrollarse en el séptimo mes, momento en el cual tiene prácticamente las mismas características que las de un adulto.

Efectos del masaje.

Efectos a nivel fisiológico:

· En el SISTEMA NERVIOSO CENTRAL: la cantidad de información sensorial transmitida desde el medio externo al medio interno favorece los procesos de mielinización. La interacción de la madre con el niño constituye toda una estimulación, pero el contacto piel con piel tiene la singularidad de que estimula el sentido más desarrollado desde el nacimiento, el tacto, mientras que la vista y el oído evolucionarán posteriormente.

· En el SISTEMA ENDOCRINO (eje hipotalamo-hipófisis) y SISTEMA NERVIOSO VEGETATIVO tiene una doble acción estimulante- relajante: estimula la liberación de hormonas del estrés (ACTH, corticoides y catecolaminas principalmente) pero posteriormente ayuda a su reducción favoreciendo el binomio natural de estrés-relajación.

Entenderíamos por estrés en el bebé todas aquellas situaciones diarias que le movilizan a su superación y no sólo el dolor, el cansancio, el miedo o los cambios de temperatura, sino todas las situaciones y nuevos aprendizajes que el bebé realiza en su día a día. El masaje también se considera un agente que estimula al niño a su superación en cuanto a que lo pone en alerta ante la cantidad de información que le proporciona, de ahí su carácter estimulante de estos sistemas, pero posteriormente también producirá un efecto relajante devolviendo al niño su equilibrio después de la tensión, permitiéndole afrontar los siguientes retos con energías renovadas.
Por otro lado, estimula la liberación de endorfinas, las hormonas del bienestar,  que se consideran un opiáceo natural que produce analgesia y bienestar, como un antidepresivo natural. Como opiáceo, puede producir dependencia, lo que contribuye a que madre e hijo quieran estar juntos en una mutua retroalimentación de bienestar.
· En el SISTEMA INMUNOLÓGICO: actúa por dos maneras.
  1. La alerta que produce en el niño moviliza el sistema inmunológico, estimulándolo a estar preparado contra cualquier amenaza externa.
  2. Por otro lado, el efecto relajante del masaje evita que la liberación permanente de corticoides disminuya el número de linfocitos (T y B) y monocitos, así como un desequilibrio en la respuesta inmunológica.
· En el SISTEMA GASTROINTESTINAL: moviliza los intestinos, moviliza los gases y las heces ayudando a su expulsión.
Con respecto al cólico del lactante puede ser de ayuda al actuar sobre algunos de los distintos factores que intervienen en este síndrome: actuaría ayudando a la expulsión de los gases intestinales y calmando los niveles de ansiedad del niño y la madre, fomentando la comunicación y el entendimiento mutuo.
· En el SISTEMA RESPIRATORIO: la aplicación del masaje sobre el tórax mejora la mecánica ventilatoria. Puede ayudar a drenar las secreciones nasales.
· En el SISTEMA CIRCULATORIO: estimula el flujo de sangre (venosa y arterial dependiendo de la dirección de las maniobras) y, por tanto, estimula la función cardiaca y la distribución de oxigeno a los tejidos (incluido al cerebro).
· En el SISTEMA LINFÁTICO: ayuda a drenarlo (cuando las maniobras se dirigen hacia el centro del cuerpo).
· En el SISTEMA MUSCULAR: dependiendo de la intensidad y ritmo de las maniobras puede relajar o tonificar el sistema muscular. Un adecuado tono muscular ayuda al desarrollo del control muscular y por tanto al desarrollo motor.
Efectos a nivel sensorial.
-                            Estimula el contacto ocular: uno de los sistemas de comunicación más potentes que existen y que, entre padres e hijos, se convierte en un eslabón de conexión vital.
-                            Estimula las vocalizaciones: a través de las palabras de la madre al niño, de sus canciones, de su tono de voz agudo, estimula la producción de sonidos, de lenguaje corporal a través de movimientos, de sonrisas... estimula el diálogo.
-                            Estimula la propiocepción: ayuda a tomar conciencia del esquema corporal, de los propios límites corporales, informa de la tridimensionalidad del cuerpo, del volumen que ocupa y de su relación en el espacio.
-                            Estimula el reconocimiento mutuo por el olor.
Efectos a nivel emocional.
-    Estimula y fortalece el vínculo afectivo o apego: los elementos más importantes que refuerzan la unión afectiva entre los padres y el niño se ponen en juego durante la proximidad del masaje: el contacto ocular, el contacto cutáneo, la vocalización y comunicación, las respuestas del bebé al progenitor y el mutuo aprendizaje y conocimiento entre ambos.
-      Hace al adulto sensible en la interacción temprana con el niño, entendiendo el término de cuidador sensible como aquel que interpreta las señales del bebé de forma objetiva y es capaz de ajustarse y responder a ellas con rapidez y eficacia.
-      Ayuda a los padres a sentirse seguros en su capacidad de hacer algo positivo por el niño y recibir una respuesta también positiva por parte de él. Calma la ansiedad de los padres y les ayuda a encontrar la sintonía perdida, trastornada por el nuevo acontecimiento, pues no sólo el recién nacido es el que se enfrenta a un nuevo mundo; la vida de los padres también cambia.
-       El masaje ayuda a encontrar un ritmo común entre el niño y la madre: durante el masaje se crea un determinado ritmo debido a los movimientos de la madre y a su sincronización con el bebé.






martes, 3 de septiembre de 2013

EL MASAJE DEL BEBÉ: UNA TÉCNICA DE PREVENCIÓN E INTERVENCIÓN EN LAS PRIMERAS ETAPAS.


Autora: Paula Vizcaíno Sánchez. Fisioterapeuta del CDIAT de APSA.

Cualquier intervención planteada en Atención Temprana debe contextualizarse dentro de su marco de referencia principal; en la actualidad, sin duda, el Libro Blanco de la Atención Temprana, en el cual me apoyo para presentar el masaje del bebé como una técnica de prevención e intervención en las primeras etapas.

La nueva concepción de la Atención Temprana se expresa como un conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a su familia y al entorno, y cuyo objetivo es que los niños que presentan trastornos en su desarrollo o tienen riesgo de padecerlos reciban, siguiendo un modelo que considere los aspectos bio-psico-sociales, todo aquello que desde la vertiente preventiva y asistencial pueda potenciar su capacidad de desarrollo y bienestar (Libro Blanco de la Atención Temprana, 2000).

Dentro de la vertiente preventiva de la Atención Temprana podríamos incluir el masaje infantil como herramienta de prevención primaria, entendiendo ésta como todas las estrategias que se ponen en marcha antes de que aparezca el trastorno y que se aplica en la población general. Dicho carácter preventivo no sólo estaría centrado en el individuo objeto de la intervención, constituiría también una intervención ecológica al actuar sobre el contexto de desarrollo más cercano al individuo en las primeras etapas: la familia.

Cuando el trastorno ya está presente o hay algunos síntomas incluimos el masaje infantil dentro de su vertiente asistencial, dados sus múltiples beneficios.

El potencial genético con el que cada uno venimos al mundo es de enorme relevancia, pero todo potencial orgánico en desarrollo puede ser reducido o aumentado por variables ambientales. El ser humano, dada la inmadurez con la que viene al mundo y que presenta durante sus primeros años de vida, es un ser dependiente de los demás. Fundamentalmente durante los primeros momentos de su desarrollo, necesita la presencia de los adultos para conseguir su madurez individual y social así como para la optimización de sus potencialidades,... pero NO cualquier presencia es suficiente, ha de ser de calidad (Linares y Rodríguez, 2004).

La familia es considerada hoy en día como uno de los contextos de desarrollo más importantes para las personas que componen esa estructura y juega un papel primordial en el proceso de potenciación de todos sus miembros. Es el primer entorno natural en el que se forman y evolucionan no sólo los pequeños sino también los adultos dado el carácter afectivo-relacional-global de ese contexto (Linares y Rodríguez, 2004).

La familia, además, constituye sin duda una importante vía de detección, pues en muchas ocasiones son los propios padres, o personas cercanas al niño, los que en la interacción diaria con su hijo en su contexto natural puede observar que existe una diferencia o desviación entre el comportamiento e su hijos y el de otros niños (L.B.A.T. 2000). 

Desde la teoría del apego de Bowlby (1969) se defiende la idea de que el establecimiento de vínculos seguros en la infancia promociona la salud física y psicológica, y el bienestar de la persona a lo largo de su desarrollo. 

La teoría del apego parte de la idea de que todos los seres humanos vienen al mundo con la necesidad de lograr la proximidad y el contacto con sus congéneres, con el objetivo de asegurar la supervivencia del individuo en desarrollo. Aunque el neonato ya busca la proximidad y el contacto con el adulto, no se puede constatar la presencia de ningún lazo emocional especial entre el bebé y su cuidador. 

El apego es la vinculación afectiva resultado de un proceso marcado por las sucesivas interacciones y encuentros que el niño mantiene con los adultos que lo cuidan. La mayoría de autores consideran que ese lazo afectivo se encuentra establecido en torno a los 12 meses de edad. 

No obstante, no sólo es necesario que el niño tenga oportunidad de interactuar con sus cuidadores, también requiere que el niño adquiera diferentes competencias en el área cognitiva, social y emocional. 

El proceso normal de formación del apego se ha descrito en 4 etapas: entre el momento del nacimiento y los 6 años. Es en toda esta etapa donde el masaje infantil puede ayudar, dada la proximidad que provoca y su natural estimulación, a fomentar el apego entre adulto y bebé. Será principalmente en las primeras etapas (en la fase inicial de preapego, entre 0-2 meses, y en la fase de formación del apego, entre 2-6 meses) donde el masaje encontrará un lugar primordial, al ser en estas edades donde a los padres les suele resultar más fácil de aplicar.

Asimismo, debemos aclarar que dentro de los distintos patrones de apego que se pueden establecer, pretendemos establecer el de tipo “seguro”, siendo conscientes de que también dependerá de otros muchos factores relacionados con el cuidador, con el propio niño y con el contexto más y menos próximo a éstos (Belsky, 1999, recogido en Martínez Fuentes, 2004).

Voy a comentar las ventajas del masaje infantil como herramienta de prevención e intervención en las primeras etapas.

* Es una herramienta muy sencilla pero a la vez muy completa de valoración de las capacidades del niño que a la vez permite prevenir e intervenir en los posibles problemas de desarrollo en todas las áreas: en la esfera física/ fisiológica, motriz, perceptivo-cognitiva/ manipulativa, lenguaje y comunicación, autonomía y relación social, emocional y autorregulación.

* Con ciertas precauciones y variaciones se puede aplicar de forma muy temprana (desde los primeros días).

* Accesible a todos los niveles socio-económicos: no es difícil de realizar y no requiere un nivel educativo concreto, es relativamente fácil conseguir un entorno adecuado. Apenas se necesitan recursos materiales: no requiere tecnología.

* No requiere mucho tiempo: aspecto importante dado el ritmo actual de nuestra sociedad occidental.

      * Se puede transmitir desde las distintas categorías profesionales que están en relación con el niño: en el campo sanitario (matronas, fisioterapeutas, enfermeras, auxiliares, pediatras...) y en el campo educativo (psicólogos,...). Siendo el campo que nos ocupa el de la Atención Temprana y, atendiendo a la naturaleza interdisciplinar y transdisciplinar de los equipos, el Masaje Infantil no debe ser una herramienta de trabajo exclusiva de una determinada disciplina profesional.