martes, 30 de mayo de 2017

“UN SUEÑO HECHO REALIDAD” LA SALA SNOEZELEN
















¡Ya está aquí!, una sala soñada desde hacía mucho tiempo.

Tras la creación del proyecto repleto de ¡ilusión, motivación, investigación, preparación y sobre todo un excelente trabajo en equipo! …¡Por fin llegó!

De forma inesperada, GRACIAS a la Fundación García Peralta, la sala Snoezelen, iba a ser un sueño hecho realidad.



Tener una sala Snoezelen en el CDIAT de APSA, significa contar con unos recursos que proporcionan a nuestros pequeños unos beneficios extraordinarios difíciles de conseguir sin este espacio relajante, estimulante y multisensorial.



¿Os preguntareis qué es un espacio Snoezelen?

Pues bien, Snoezelen es una palabra holandesa compuesta de la palabra “snuffelen” que significa “oler” y “doezelen” que significa “relajar”. Surgió en los años 70 en los Países Bajos y a lo largo de los años este concepto se ha ido extendiendo por toda Europa, Australia, EE.UU y Canadá.

En esta sala se trabaja a través de estímulos visuales, con proyecciones, luces leds de colores y UVA, láminas de contrastes, panel de burbujas, material fluorescente,  botellas de la calma…

Estímulos auditivos: equipo de música, micrófono, panel de voz y color, instrumentos y palos de lluvias.

Estímulos olfativos: difusor de aromas, saquitos aromáticos, geles…

Estímulos táctiles: amplia variedad de texturas y contrastes frío-calor.

Estímulos gustativos: talleres específicos de experiencias gustativas.

Estímulos vestibulares y propioceptivos: colchón de aire y pelotas, manta lastrada, tarima vibratoria y materiales creados por el equipo con mucho amor.


En conclusión, la sala proporciona bienestar físico, motivación y desarrollo emocional. Confianza y seguridad en sí mismo, integración de los sentidos a nivel visual, auditivo, táctil, olfativo, gustativo, vestibular y propioceptivo, relajación y mejora en la comunicación y la interrelación con el otro.


Es decir, una mejora en la calidad de vida de los niños a los que atendemos, niños de 0 a 6 años, con dificultades en el desarrollo o riesgo de padecerlo: daño neurológico, déficit visual/auditivo, TEA, TDAH, síndrome de Down, riesgo biológico y/o social y síndromes minoritarios entre otras patologías.


Para poder llevar nuestros objetivos a cabo, debemos seguir formándonos y adquirir conocimientos que se requieren para el buen funcionamiento de la sala Snoezelen y de los tratamientos específicos para cada niño.

El equipo del área educativa de APSA contagiadas por la ilusión y ansias de ampliar conocimientos se ha formado en esta especialidad y lo seguirán haciendo hasta lograr el certificado de la ISNA España (Asociación de estimulación sensorial y Snoezelen), para conseguir así el mayor enriquecimiento y que nuestros peques sean los máximos beneficiados.



Como equipo de terapeutas que hemos llevado a cabo este gran proyecto, nos emociona y enorgullece inmensamente, ver cómo disfrutan y evolucionan nuestros niños a través de esta gran oportunidad. 


Por ello agradecer de nuevo y públicamente a la Fundación García Peralta y a toda la asociación APSA, que han hecho posible nuestro sueño.











Autoras:

Mónica Ferrer Puche
Elena Marco Eulogio
Beatriz Miró Ortiz
Lorena Reverte Campos
Yamila Rodríguez Pérez
Técnicos en Atención Tempana y Logopeda del CDIAT Alicante de APSA

miércoles, 24 de mayo de 2017

“MI HERMAN@ TAMBIEN VA AL CDIAT”



Tener un hermano puede significar cosas muy distintas para cada niño y en cada familia. Los padres somos modelos de conducta para nuestros hijos, si logramos mostrar nuestros sentimientos abiertamente estamos facilitando y promoviendo que nuestros hijos también lo hagan.


El vínculo fraternal es el que forman los hermanos entre sí.  Es el vínculo que mayor duración tiene, ya que se origina en la infancia o adolescencia y dura hasta el final del desarrollo. Durante este vínculo se viven experiencias emocionales intensas y contradictorias, como por ejemplo, celos, rivalidades, competencias, enfado, etc., pero sin embargo son una fuente importante de interacción social preparatoria para fuera del núcleo familiar. 

La presencia de un hermano/a con alguna limitación o dificultad en su desarrollo produce unos efectos variables en los hermanos, es decir, cada hermano/a es único y no necesariamente va acompañado de trastornos psicológicos. Si es cierto que el afrontamiento de éstos y su vivencia sobre el hermano/a depende de: la dinámica familiar, cómo el entorno se moviliza para cubrir necesidades; orden de nacimiento, aportando diferentes vivencias si eres hermano mayor o hermano pequeño; número de hermanos, a mayor número de hijos mayores experiencias se comparten y se reparten; diferencia de edad, hará que me distancie o me iguale mas; tipo de patología, en función de sus limitaciones, su visibilidad, etc.
 
Vamos a mencionar una serie de sentimientos que pueden aparecer en los hermanos/as de niños con discapacidad o problemas en su desarrollo, atendiendo a la etapa evolutiva en la que se encuentren. Si nos centramos en hermanos que se sitúan en la infancia, principalmente pueden sentir desconcierto ante la situación. Este sentimiento va a desencadenar otros como pueden ser el malestar y la angustia que padecen ante el posible cambio anímico en los padres o en la dinámica familiar.   

Pueden despertar sentimientos de culpabilidad (ya que durante esta etapa despunta el egocentrismo), de diferencia (en cuanto al trato de los padres hacia el resto de hermanos), celos o rabia (al comparar a su hermano con los hermanos de sus amigos), protección hacia el hermano (por la necesidad instintiva de protegerlo) y por el contrario, vergüenza. Otro sentimiento que juega un papel importante en la infancia es el deseo de curación hacia el hermano más vulnerable. Por otro lado, en la adolescencia el principal sentimiento que existe es el de sentirse diferente ya que al compararse con sus iguales, pueden estar asumiendo más responsabilidades, más preocupaciones o incluso pueden estar renunciando a prioridades típicas de esta etapa (practicar algún deporte, quedar con los amigos, etc.). Este sentimiento de diferencia puede ocasionar en el adolescente sentirse solo, aislándose de sus iguales o por el contrario refugiarse en ellos. Otros que pueden aparecer son la rabia, muy propia también de la etapa en la que se encuentran, vergüenza, instinto de protección y culpa, aunque en esta etapa la rabia

vendría dada por no poder compartir con su hermano ciertas actividades.


¿Qué debemos hacer como padres?, ¿cómo podemos afrontarlo?, ¿cómo podemos ayudar a nuestros hijos? Inevitablemente nos centramos en nuestro hijo con limitaciones asumiendo que es él quien más nos necesita, y en ocasiones podemos, sin quererlo, descuidar al otro hermano pensando que no requiere tanto de nosotros. Con esta forma de pensar no solo nos podemos perder mucha información del otro hermano sino también que minimizamos las interacciones y vivencias entre ellos y con la familia.


Para ello os proponemos:

  1. ser abiertos y accesibles, respondiendo siempre de forma clara y concisa a sus demandas.
  2. dejar que se expresen libremente, dando pie a que emerjan sentimientos del tipo que sean.
  3. hacerles participes del día a día de su hermano, al igual que hacemos nosotros.
  4. limitar sus responsabilidades que inevitablemente y de forma natural pueden ir asumiendo.
  5. reconocer y valorar a cada uno, como único y esencial para nosotros.
Autora: Isabel Vaca y Ainhoa Aguado
           Técnicos Atención Temprana CDIAT Alicante, APSA