jueves, 14 de junio de 2018

EDUCAR CON INTELIGENCIA EMOCIONAL



EDUCAR CON INTELIGENCIA EMOCIONAL

Para comenzar debemos saber ¿qué son las emociones?, ¿de dónde surgen?, ¿cómo nos afectan? Y a partir de ahí adentrarnos en el mundo de la inteligencia emocional, conocer los principios básicos que debemos tener en cuenta y una vez lo hayamos entendido y puesto en práctica con nosotros mismos, ya podremos ponernos manos a la obra para aplicarlo a la crianza de nuestros niños y niñas.


¿Qué es una emoción?

Una emoción es la reacción que sufre nuestro cuerpo con una fuerte afectación del estado de ánimo y que va acompañada de cambios fisiológicos, motores, conductuales, expresivos y cognitivos. Surge ante una situación externa (del entorno) o interna (de nosotros mismos). Y lo más importante, se puede hablar de emociones negativas o positivas pero todas ellas nos sirven.

                Las emociones básicas son automáticas, las encontramos en el código genético y desde el útero ya se pueden apreciar en el bebé, éstas son 6:












Cada emoción posee cuatro partes, las cuáles se reflejan en nuestro cuerpo:


Un ejemplo:

COGNITIVO: me siento enfadado o enfadada

FISIOLÓGICO: comienzo a sudar, temblar, aumenta mi ritmo cardíaco.

CONDUCTUAL: gritar, golpear…

EXPRESIVO: ceño fruncido, aumentar el tono de voz…

¿Y ahora bien, qué es la Inteligencia emocional?


Es la habilidad de conocer, manejar y dirigir nuestros sentimientos y emociones, y también poseer la habilidad de hacerlo con las emociones de los demás (empatía), somos seres sociales y vivimos rodeados de personas.
           Además, debemos tener en cuenta que la interpretación de nuestras emociones puede ser muy diferente a la de otros ante los mismos estímulos, esta subjetividad se debe a la variabilidad del temperamento y a las experiencias que nos marcan a lo largo de la vida.


Para iniciar el camino a la inteligencia emocional debemos seguir 5 pasos básicos y necesarios:










¡Manos a la obra!

Y una vez explicado qué es la IE, pasamos a comentar cómo los papás y las mamás podéis educar con IE desde el hogar; la primera escuela del aprendizaje emocional.

                Por un lado, sabiendo que, no sólo les va a llegar a los niños y niñas cómo su padre o su madre se dirige hacia ellos o ellas, sino que las niñas y los niños perciben y aprenden de cómo su padre y su madre interactúan, se relacionan y resuelven los problemas cotidianos; será muy importante el modelo que ofrezcáis como pareja.

                Y por otro lado, ayudándoles a que las niñas y los niños puedan:

1.  Conocerse a sí mismo o a sí misma y conocer sus emociones

Este primer punto es la clave de la IE, y es que, sabiendo quiénes son y qué les pasa, pueden actuar adecuadamente. Pero para que esto pueda suceder, los papás y las mamás deben no poner etiquetas a sus hijos e hijas y resaltar la imagen positiva de sí mismos o sí mismas, como también pueden animarle a describirse, definirse, etc. y ayudarles a poner nombre a lo que sienten.

2.  Expresarse emocionalmente, ya que siempre les ayudará a que sientan mejor.

Es importante que le deis tiempo y respetéis sus momentos en los que no quieran hablar. Así, como crear climas de confianza para ello, y por supuesto, hay que darle un modelo de expresión emocional, tan simple como por ejemplo, llegar un día a casa y expresar junto a toda la familia cómo te encuentras: “hoy estoy triste porque la exposición a los compañeros no ha salido tan bien como me hubiese gustado”, hablando tanto de las emociones positivas como de las negativas.

3. Tolerar las frustraciones.

Para que los niños y las niñas no tiendan a responder con una rabieta o con violencia de manera habitual cuando no consiguen su objetivo, os damos unas claves para aumentar la tolerancia a la frustración:

ü  Dejaremos que vivan pequeñas frustraciones sin evitarlas constantemente
ü  Debemos de evitar la sobreprotección excesiva dejando que experimenten y se equivoquen
ü  No concederemos todos sus caprichos
ü  Aumentaremos los niveles de autonomía
ü  Cuando lloren por pequeñas cosas, no acudiremos inmediatamente a consolarlos
ü  Debemos de elogiar cada momento que el niño o la niña consiga esperar y/o tolere la frustración
ü  No debemos de cambiar nuestra decisión por la conducta del niño o la niña

ü  Tenemos que ser buenos modelos enseñándoles cómo se actúa frente a la frustración

4.  Tener buena autoestima y confianza en sí mismos o sí mismas

                Estar satisfecho consigo mismo o consigo misma es muy importante para poder resolver mejor los conflictos, ya que nos consideraremos más empoderados o empoderadas para ello. Pero para que nuestros y nuestras peques puedan tener una buena imagen de sí mismos y sí mismas, os dejamos unos trucos:

ü  Debemos devolver una imagen positiva y ajusta de sí mismos y sí mismas, sin exagerar ningún aspecto
ü  Hay que reforzar sus logros y no recalcar sus fracasos
ü  Tenemos que brindarle la oportunidad de que se enfrente a los conflictos de manera autónoma
ü  Criticaremos sus actos (la conducta) pero nunca a su persona (niño/niña)
ü  Permitiremos la expresión de sus sentimientos y emociones
ü  Siempre le aseguraremos nuestro amor incondicional.

ü  Debemos de ser buenos modelos valorándonos a nosotros y nosotras mismas delante de ellos y de ellas.

5.  Tener una buena automotivación

Siendo ésta consecuencia de la autoestima, podemos añadir que la automotivación es el combustible que nos permite llevar a cabo lo que nos proponemos. Y para que nuestros hijos y nuestras hijas tengan una buena automotivación, les ayudaremos a:

ü  Reconocer sus esfuerzos
ü  A mantener una actitud positiva
ü  Les animaremos a persistir en su empeño

ü  A ponerle plazos y a organizarse, ya que puede que ellos y ellas aún no tengan las estrategias suficientes para poder gestionar adecuadamente determinadas situaciones.

                     

6. Ser autónomos y responsables

Para ello, debemos de demostrarles que confiamos en ellos y en ellas mandándoles mensajes positivos, y muy importante, “dejándoles hacer”. Hay que ajustar siempre las responsabilidades a su capacidad, ajustando exigencias a las expectativas, ya que si les encomendamos tareas con mayor nivel de capacidad, pueden adoptar una actitud de rechazo.


7.  Desarrollar empatía para comprender a los demás


El desarrollo de la empatía en las personas es fundamental para establecer vínculos personales adecuados y sanos. Para favorecer que nuestros pequeños y pequeñas la desarrollen, les animaremos a que se interesen por el estado de ánimo de los demás y favorezcan la escucha activa hacia los demás.

8.  Ser bondadosos y bondadosas

Debemos de hacerles partícipes en trabajos solidarios en colectivos o grupos sociales, por ejemplo, que ayuden a recoger la ropa que ya no les viene o no se ponen y que la depositen en un lugar de recogida para las personas más desfavorecidas.

9.  Comunicarse eficazmente con los demás y buscar solución a los conflictos

Para llevar a cabo este pilar fundamental en la educación con inteligencia emocional, podemos ayudar a las niñas y niños a que:

ü  Se enfrenten por sí mismos y por sí mismas a los conflictos o con la intervención del adulto
ü  Le ofreceremos opciones para solucionar el conflicto

ü  Daremos oportunidad de modificar su conducta.



10.  Ser optimistas

              Tener una actitud positiva ante la vida, lo único que nos proporciona es bienestar. De ahí, que las personas optimistas consigan sus objetivos a pesar de los obstáculos. Para ayudar  a los más pequeños y pequeñas a desarrollar esta actitud:

ü Daremos un modelo apropiado porque la actitud se contagia de forma natural
ü Deberemos de hacerles ver el lado bueno de las cosas

ü Hablarle siempre en positivo


Esperemos que las ideas claves con las que os hayáis quedado tengan como puntos básicos los siguientes:

·        La IE es una habilidad que se puede aprender y enseñar.
·        Los padres y madres somos los principales reflejos y guías de nuestros hijos e hijas.
·        En la etapa 0-6 años es fundamental formar una base emocional, para lograr un nivel adecuado de bienestar y felicidad para el futuro.

·        Cultivar las emociones te hará más fuerte y feliz.

¡A continuación os dejamos cuentos, webs y blogs para empezar el camino de la inteligencia emocional!

Cuentos de Begoña Ibarrola:
“¡Yo soy el mayor!” (Celos) Ed. SM
“¿Qué le pasa a Mugán?” (Tristeza) Ed. SM
“Peligro en el mar”. (Alegria y Optimismo) Ed.SM
“Crisol y su estrella”. (Confianza en uno mismo).Ed.   SM
“Jirafa Timotea”. (Rechazo y Amistad). Ed. SM
“Historia de una lata”. (Ilusión). Ed.SM
“Correprisas y tumbona”. (Ansiedad).Ed.SM
“Un jarrón de la China”.(Miedo). Ed. SM
“El club de los valientes”. (ValentÍa). Ed. SM
“Simbo y el rey hablador”.(Empatía). Ed. SMÇ
“Chusco, un perro callejero”. (Solidaridad). Ed.SM
“El ladrón de estrellas”. (Amor). Ed.SM
“El oso gruñón” (Enfado). Ed. SM

- Proyecto INTEMO. Laboratorio de emociones, Universidad de Málaga.
                 http://campusvirtual.uma.es/intemo/
                http://emotional.intelligence.uma.es
- Psicología positiva
- Blog de inteligencia emocional.EITB
                http://www.blogseitb.com/inteligenciaemocional
- Blog de Inteligencia Emocional. EITB     
                http://www.inteligencia-emocional.org/
                http://eiconsortium.org/
                http://www.6seconds.org/
- Grup de Recerca en Orientació Psicopedagógica
                http://www.ub.es/grop/

Bibliografía:

·        Bisquerra, R. Educación Emocional: propuestas para educadores y familias. Ed. Descleé de Brouwer.
·        Céspedes, A, Educar las emociones. Ed. B
·        Chias, M. y Zurita, J. EmocionArte con los niños. Ed. Descleé de Brouwer.
·        Elias, M., Tobias y Friedlander,B. Educar con Inteligencia Emocional. Ed. Plaza y Janés.
·        Goleman, D. Inteligencia Emocional. Ed. B.
·        Palou, S. Sentir y crecer. El crecimiento emocional en la infancia. Ed. Graó.
·        Perpiñan, S. La salud emocional en la infancia. Ed. Narcea.
·        Clemes, H., Bean, R., Clark, A. Como desarrollar la autoestima en niños y adolescentes. Ed. Debate/circulo.
·        Segura, M. y Arcas, M. Educar las emociones y los sentimientos. Ed. Narcea

·        Harrison, S. La infancia feliz. Ed. La llave.

Autoras:

Elena Marco y Yamila Rodríguez (Técnicas en Atención Temprana del CDIAT Alicante)

Isabel Vaca (Técnica en Atención Temprana del CDIAT Alicante-San Vicente y  Técnica Infanto-Juvenil CRAE San Vicente)

miércoles, 6 de junio de 2018

SOCORRO! MI HIJO Y MI HIJA SE ABURREN



¿Por qué como madres y padres nos da tanto miedo esta frase?

Parece que cuando nuestro niño o nuestra niña se aburre tenemos la necesidad imperiosa de conseguir todo lo contrario, y con ganas o no, con energía o sin ella, nos levantamos, dejamos lo que estamos haciendo y le proponemos mil y una cosa para  que se entretengan / diviertan.

Cuando en realidad, lo que nos molesta por un lado, es que pudiendo disponer de tantas, tantísimas cosas no sean capaces de elegir una sola, y ponerse a jugar un buen rato. Y por otro, que no sean capaces de seguir aprendiendo, seguir formándose, seguir “sabiendo más”.

Es un error pensar que la infancia es una carrera enloquecida, a la vez que frenética para poder entrar en una universidad de primera. Nos debemos preguntar si lo que estamos escondiendo con esta visión, tan actual, son nuestros propios anhelos no cumplidos.

Sin duda, en los colegios, en la enseñanza en general, deberíamos promover el dejar más margen a la creatividad, al juego y al descanso, ya que son necesidades básicas en el desarrollo personal. Es una época donde es necesario incorporar tiempos  no dirigidos Si no, ¿en qué se convierte el objetivo de la educación? Nosotros debemos convertirlo en animar a las niñas y los niños a que tengan iniciativa, que experimenten vidas variadas y distintas, que anhelen pasión y alegría por aprender, debemos ayudarles a encender su propio fuego en los estudios.

Por otro lado, es importante diferenciar los momentos del aburrimiento. Si nos encontramos con nuestro hijo o nuestra hija como única persona pequeña en un entorno de adultos, con conversaciones de adultos y sobremesa larga, donde los diálogos desembocan en temas alejados para ellos, podemos ver aquí como el aburrimiento es una imposición, puede ser la única opción donde debemos acompañar a nuestra hija o nuestro hijo, ofrecerle conversaciones a su alcance, distanciarnos del grupo o bien introducirlo a él o a ella con conversaciones a su nivel.

Si cambiamos de situación, y nos encontramos en la playa, monte o en el parque podemos invitarle a sentarse, tumbarse, observar donde se encuentra, hacerle consciente de ese momento. Observar qué tenemos cerca, lejos, qué siente, qué huele, en definitiva, que tenga conciencia plena.

 



En cambio si nos encontramos en casa, es importante que no rellenemos sus tiempos. Podemos explicarle que el cerebro necesita un descanso, un tiempo para liberar la tensión del día de hoy y de los días atrás donde no hemos parado. Es importante buscar la tranquilidad del momento y no activarlo ofreciéndole “cosas para hacer”.


Una visión errónea sobre el aburrimiento, que tenemos todas las personas y que quizá es la sociedad actual la que nos lo transmite de forma indirecta, es el pensar que cuando no hacemos nada nos sentimos mal, porque interpretamos que estamos perdiendo el tiempo. Cuando en realidad el no hacer nada, el aburrirnos puede tener sus beneficios, como:

- Estimula la creatividad, la creatividad es una capacidad innata, somos creativos desde el nacimiento, pero con los años si no lo ejercitamos la vamos perdiendo.

- Genera curiosidad, podemos aprender a divertirnos con nuestros propios medios, o generando otras alternativas de acción/juego.









- Oxigenas el cerebro, el tiempo de no hacer nada libera al cerebro de acción.

- Combates la adicción a estar conectado “a estar haciendo algo todo el tiempo”, no necesariamente tecnológicamente.

- Puedes adquirir “atención plena”, si consigues enfocar la atención en el presente y conectar con tu interior.

- Descansas y recuperas energía.

- Puedes disminuir tu estrés, si te encuentras en un momento de hacer frente a mil y una tareas.

Por eso es necesario explicar para qué sirve el aburrimiento y qué podemos hacer con él. Si somos capaces de enseñar a verlo como algo positivo, veremos que sirve para crear, para construir mejor y para “parar” cuando lo necesitemos, sin llegar a sentirnos mal, ni culpables por ello, al ver y reconocer las posibilidades que nos ofrece.

Recuerda… no hay nada más aburrido que tener las necesidades cubiertas.

William Blake, sintetizó la infancia en unos versos célebres:

                “Ver un mundo en un grano de arena,
                Y un cielo en una flor silvestre,
                Sostener el infinito en la palma de la mano
                Y la eternidad en un ahora.”














Bibliografia:
Cuenta Contigo. Patricia Ramírez.
Bajo presión. Como educar a nuestros hijos en un mundo hiperexigente.
Carl Honoré
Educar al niño en edad escolar. Chistopher Green
Todos los niños pueden ser Einstein. Fernando Alberga
Autora: Ainhoa Aguado García Tec. Estimulación Temprana CDIAT Alicante