lunes, 19 de febrero de 2018

HOY ES EL DÍA INTERNACIONAL DEL SÍNDROME DE ASPERGER






Hoy 18 de Febrero se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger. Por eso queremos dedicar un espacio de nuestro blog a conocer un poquito más en qué consiste y qué podemos hacer.
Seguro que alguna vez habéis escuchado este término en diferentes medios. El Síndrome de Asperger se ubica dentro de los Trastornos del Espectro Autista  y afecta en la interacción social reciproca, la comunicación verbal y no verbal, resistencia para aceptar el cambio, inflexibilidad del pensamiento, así como poseer campos de interés estrechos y absorbentes.
A menudo puede generarse cierta confusión con otros trastornos, ya que está muy relacionado con el Autismo. Sin embargo, una persona con Síndrome de Asperger (SA) se caracteriza fundamentalmente por tener una inteligencia dentro de la normalidad, incluso suele destacar por encima de la media, sin embargo, sus mayores dificultades residen en aspectos de socialización  y regulación emocional.
Su lenguaje se caracteriza por ser demasiado formal; suelen ser personas muy concretas y literales, no comprenden los chistes o se ríen a destiempo. Algunos son hiperverbales, hablan en exceso con tono extraño y volumen elevado de la voz, lo cual interfiere en sus interacciones sociales y hace que las personas se aparten de ellos. 
  Las características más importantes a destacar son:

  • Dificultad en el ámbito social, tanto en relaciones con otros niños como con adultos. Es muy ingenuo y crédulo.
  • Le cuesta entender los sentimientos e intenciones del resto.
  • Elevados niveles de ansiedad frente a los cambios bruscos.
  • Lenguaje muy literal y con mucho repertorio léxico.
  • Sensibilidad muy alta a sonidos, colores, sabores, luces…
  • Buena capacidad en las habilidades de memoria (fechas, figuras,…).
  • Intereses muy restringidos.
  • Rituales y rutinas de tipo repetitivo.
  • Torpeza motora.

¿Cómo podemos ayudarles?
A continuación, os dejamos algunas recomendaciones prácticas sobre cómo podemos ayudar a las personas diagnosticas con Síndrome de Asperger y, es especial, nos centramos en ejemplos para niños y niñas con SA.
·   Anticípame qué va a pasar a lo largo del día o semana. Para los niños y niñas con Síndrome de Asperger es muy importante anticiparles las rutinas diarias y evitar cambios bruscos, ya que suelen ser muy estructurados y no llevan bien cualquier cambio repentino.

·  Facilítanos la vida con apoyos visuales. Las personas con SA procesan mejor la información por el canal visual, por eso, cualquier medio visual le puede beneficiar a la comprensión del mundo que le rodea: podemos utilizar agendas o calendarios con pictogramas,  fotografías,…






·   Si me lo explicas paso a paso lo voy a entender mucho mejor.  Las personas con SA suelen presentar limitaciones a nivel de funciones ejecutivas, que son necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar, regularizar y evaluar el comportamiento, por lo que con ellas resulta necesario la secuenciación de tareas y explicación pasa paso.



·      Enséñame cómo relacionarme con los demás. Los niños y niñas con SA quieren tener amigos, pero simplemente no saben cómo interaccionar, por eso, es importante la intervención  mediante programas de habilidades sociales. Para ello, suelen utilizarse guiones, scripts o historias sociales.





·   Ayúdame a comprender los diferentes estados emocionales. Las personas con SA suelen tener dificultades para entender las emociones en uno mismo y en los demás, por eso es necesario enseñarles la existencia de las diferentes emociones y estados mentales, apoyándonos mediante imágenes y dramatizaciones.


·    Potencia mis habilidades. Los niños y niñas con SA suelen tener intereses restringidos y la mayor parte posee  alguna habilidad específica. Así que sería importante  sacarle el máximo partido a las mismas y ofrecerle oportunidades de desarrollo en ese sentido. Eso sí, siempre con delimitación de los tiempos que dedican a estas actividades.

BIBLIOGRAFÍA:
-          (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Editorial Médica Panamericana.





AUTORA:
Raquel Córdoba Abellán

Técnico Infanto Juvenil en el CRAE de Alicante de APSA


miércoles, 31 de enero de 2018

¿QUÉ SON REALMENTE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS?



       

                  Funciones Ejecutivas (FE): “Son actividades mentales complejas, necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar, regularizar y evaluar el comportamiento necesario para adaptarse eficazmente al entorno y para alcanzar metas”. Bauermeister, 2008.
Las FE están presentes en prácticamente la totalidad de las actividades de la vida cotidiana, y es que, son las que nos diferencian de otras especies animales que reaccionan de manera automática a los estímulos ambientales.
       




Aprovechando el símil que empleó Goldberg en 2004, las FE serían algo así como el director de una orquesta que coordina la ejecución de los músicos. Sin el director, la orquesta podría tocar, pero la música no sonará tan bien.

Por tanto, las FE son los procesos más evolucionados de nuestro cerebro y constituyen el sistema de control y regulación de la mente.

        Dentro de nuestro cerebro, la parte encargada para llevar a cabo las FE, es la corteza prefrontal. Las funciones que se desarrollan en ella son las siguientes:



          Las habilidades cognitivas principales que intervienen en esos procesos y por tanto, componen las FE, son las siguientes:

-      Planificación: Es la capacidad de generar objetivos, desarrollar planes de acción para conseguirlos y elegir el más adecuado en base a la anticipación de consecuencias. Se ocupa tanto de los fines (qué hay que hacer) como de los medios (cómo hay que hacerlo).

Esta habilidad nos permite secuenciar nuestra conducta en base a un objetivo. Por ejemplo, cuando nuestros peques se disponen a hacer un dibujo, la planificación, es la FE encargada de que el niño o la niña prepare el material que va a necesitar, lo coloque en el lugar donde va a trabajar, sepa lo que quiere dibujar, elija el modo de iniciar el dibujo, etc.  Otro ejemplo que os presentamos, es el que facilitamos a una familia para ayudar al niño en su planificación cuando se lava las manos:







-      Inhibición: Es la habilidad cognitiva que nos permite controlar las respuestas impulsivas. Para hacernos una idea, imaginémonos que es algo así como el freno cognitivo, que se encargaría de evitar prestar atención a estímulos irrelevantes y centrarnos en nuestro objetivo, es decir, de detenernos antes de actuar en respuesta a un estímulo determinado ambiental o interno.

Un ejemplo de esta habilidad, sería el conocido juego “GO-NO GO” que utilizamos con los más mayores del CDIAT. También tiene que ver con la capacidad de resistirse a una tentación. Os animamos a que entréis en el siguiente enlace para disfrutarlo: 




   

  -  Monitorización: Hace referencia a la habilidad de mantener la atención sobre la tarea que llevamos a cabo mientras regulamos cómo estamos haciéndola.

La imagen de la izquierda es un ejemplo de cómo trabajamos esta habilidad; una vez que la niña y el niño llega a la flecha, tiene que retroceder y comparar con los números arriba escritos correctamente, y rectificar si fuera necesario.






-      Flexibilidad cognitiva: Hace referencia a la capacidad que tiene nuestro cerebro para adaptar nuestro pensamiento y conducta a las demandas del entorno, tales como situaciones novedosas, cambiantes e inesperadas.

La flexibilidad cognitiva tiene un papel relevante en el aprendizaje y en la capacidad de resolución de problemas. Un ejemplo sencillo sería la siguiente situación:"Vamos a desayunar, pero no quedan cereales" ¿qué hacemos?, ¿nos enfadamos y vamos al trabajo sin desayunar?, ¿desayunamos en una cafetería?

Con respecto a los niños y las niñas, podemos observar cómo quieren las cosas inmediatamente, les afectan los cambios de rutina y montan rabietas muy a menudo. Esto puede ser debido a que su flexibilidad mental está en plena maduración y no tienen en cuenta diferentes opciones o alternativas.





-      Toma de decisiones: Es la capacidad que nos permite valorar, seleccionar y elegir entre diferentes alternativas la mejor opción para la consecución de nuestros objetivos y metas.

Una actividad que utilizamos con nuestros niños nuestras niñas para trabajar esta habilidad sería la de la fotografía.





-      Memoria de trabajo: Esta habilidad cognitiva nos permite almacenar y manipular temporalmente la información en base a nuestros objetivos.

La memoria de trabajo es imprescindible y la utilizamos en nuestro día a día. Os dejamos un ejemplo que hemos utilizado con nuestros chicos y nuestras chicas del CRAE para trabajar esta habilidad:

1º) Escuchamos por audio una conversación entre dos personas en la que una de ellas le deja un recado para una persona que está ausente.

2º) Le pedimos que anote dicho recado ayudándose de la siguiente plantilla:



            Diferentes autores señalan la existencia de déficits en las FE en diferentes trastornos, tales como; Trastorno del Espectro Autista (TEA), Trastorno de Déficits de Atención e Hiperactividad (TDAH), discapacidad intelectual, Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) y otros trastornos de inicio en la infancia, niñez y adolescencia.

En general, cuando las FE no responden adecuadamente, podemos pasar a tener problemas en nuestra vida diaria, pero si os preguntáis si se pueden trabajar, la respuesta es sí, las FE se pueden entrenar. Gracias a la plasticidad cerebral, cualquier persona, independientemente de su edad, puede entrenar y mejorar estas habilidades, y es que, la realización continuada y repetitiva de ejercicios, actuará sobre las redes neuronales implicadas en la función. 


Autora: Isabel Vaca Martínez
Técnico en Atención Temprana en el CDIAT de Alicante y San Vicente de APSA
Técnico Infanto Juvenil en el CRAE de San Vicente de APSA

miércoles, 24 de enero de 2018

¿QUÉ PODEMOS HACER LA FAMILIA EN CASA PARA QUE NUESTRO HIJO E HIJA SE RELAJE?

     A menudo los niños y las niñas tienen dificultades para regular sus emociones ya que procesar todos los estímulos sensoriales que reciben en un determinado momento puede ser muy complicado y abrumador para ellas y ellos y esto al final repercute negativamente en su comportamiento. Sus sistemas sensoriales están saturados intentando asimilar la información sensorial de su entorno, y esta situación puede agotar al niño y a la niña y agotar su capacidad para manejar adecuadamente la frustración, o la ansiedad. Cuando el sistema sensorial de una niña o un niño se satura y aparece una nueva situación estresante, el resultado es a menudo un colapso en el comportamiento.

¿Cómo podemos ayudar a que nuestro hijo e hija se relaje y así reducir las crisis sensoriales?

     Solamente necesitamos una pelota grande de Pilates que venden en cualquier tienda de deportes y una alfombra. Dile a tu hijo e hija que vais a jugar a hacer “masa de galletas”.

    Esta actividad le ayudará a organizar su sistema sensorial y relajarse con el objetivo de manejar mejor los factores estresantes de su vida diaria. Este juego funciona porque la niña y el niño (la masa de galletas) recibe presión profunda y estímulo propioceptivo del "rodillo" (la pelota). Estos dos componentes provocan una respuesta calmante en el cuerpo que disminuyen los niveles de estrés, reafirman la posición del cuerpo en el espacio y facilitan la liberación de dopamina y norepinefrina, que son dos neurotransmisores responsables del estado de ánimo y la regulación del comportamiento. (Buckley-Reen & Dickson, 2015 and research from Edelson, et al.).

Cómo jugar:

  Pídele que se acueste boca abajo sobre una alfombra suave o una esterilla.

   Coloca la pelota encima de su cuerpo, presiona sobre la pelota y hazla rodar lentamente desde la espalda hacia los pies. Durante la actividad pregúntale como siente la presión y ajústala si te pide más o menos. Es importante comenzar en la parte superior de la espalda de nuestro hijo e hija, y no en el cuello o la cabeza, y hacer rodar la pelota hacia abajo. Al llegar  a sus pies, recoge la pelota y repite la misma acción.  Es recomendable hacerlo siempre de la cabeza a los pies y no al revés. En los brazos también es aconsejable, evitando el hombro y el codo y centrándonos sobre todo en el antebrazo y las manos. Podéis jugar durante 5-10 minutos o según su tolerancia. Además, el tema de la presión que se puede aplicar depende mucho del niño o la niña. Hay veces que presionando un poco es suficiente y hay otras en las que la niña o el niño, si es grande, pida mucha más presión y sea necesario que el adulto se ponga con todo su cuerpo encima de la pelota con el fin de aplicar la presión que necesita.


                              

¿Cuándo podemos hacer esta actividad?

    Este juego es muy bueno para aumentar la tolerancia a la frustración ante los factores estresantes que pueden provocar nervios y comportamiento desorganizado o demasiado activo. También es una actividad de transición perfecta cuando se pasa de una tarea que implica mucha energía (como por ejemplo, correr, saltar, jugar en el parque etc.) a actividades más tranquilas como hacer los deberes, o tener que ir a dormir. Además, se puede  utilizar si nuestra hija o hijo tiene que enfrentarse a una situación que le provoca ansiedad (como la escuela, lugares desconocidos, cambios en la rutina, áreas concurridas, etc.).

    Ante cualquier duda recomendamos acudir al terapeuta ocupacional para que os facilite la ayuda o la información necesaria.


Bibliografía:

Edelson, S., Goldberg Edelson, M., Kerr, D., & Grandin, T. (1999). Behavioral and Physiological Effects of Deep Pressure on Children With Autism: A Pilot Study Evaluating the Efficacy of Grandin’s Hug Machine.   American Journal of Occupational Therapy, 53, 143-152



Autora: Laura García Reche
Terapeuta ocupacional CDIAT y CRAE Alicante.


jueves, 18 de enero de 2018

BENEFICIOS DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA APLICADO A LOS NIÑOS


                                            

Existe gran controversia en torno al dilema de si es beneficioso o no que los niños entrenen la fuerza, ya no solo desde el procedimiento puramente lúdico (juegos), sino mediante la más estricta disciplina de trabajo con halteras (“pesas”) o en calistenia (propio peso corporal), con técnicas deportivas específicas (halterofilia, powerlifting, culturismo…) y entrenando cada uno de los parámetros (tipos) que esta cualidad física básica comprende, a saber, fuerza máxima, potencia, hipertrofia (aumento de masa muscular), etc.

Afortunadamente, hoy en día es una realidad contrastada científicamente, y el entrenamiento de fuerza, en sus diferentes parámetros, aporta muchos beneficios a edades tempranas. Simplemente hay que adaptar los ejercicios y las pautas de entrenamiento a las características de cada niño, asegurarse de que ha aprendido la técnica adecuada y de que es consciente, en todo momento, de una correcta postura.

Lógicamente, todo eso debe hacerse bajo la estricta supervisión de un adulto debidamente capacitado para aplicar esa dinámica de entrenamiento en niños. Por poner algún ejemplo, cualquier entrenador personal, técnico deportivo específico o diplomado o graduado en Educación Física, entre otros, que se haya especializado en actividad física para jóvenes deportistas y que conozca y entienda las necesidades y las adaptaciones físicas, fisiológicas y psicológicas, en cada etapa de crecimiento, será un buen candidato para entrenar la fuerza en niños de diferentes edades.

Muchos han sido los autores (Vrijens, 1978; Docherty, 1986; García Manso, 1996; etc.) que, durante décadas, se han opuesto al entrenamiento de fuerza aplicado a niños, alegando que producía una transferencia negativa hacia otras cualidades físicas y psicomotrices “más trabajables” en niños y adolescentes, como la flexibilidad o la coordinación, y afirmando que frenaba su crecimiento óseo normal y que, a estas edades, apenas se podía mejorar la fuerza y, mucho menos, aumentar el tamaño muscular.

Cada día es más común ver a niños que son sometidos a duros entrenamientos culturistas (estrictamente naturales, por supuesto), gimnásticos o halterófilos, y que presentan un nivel de fuerza y de tamaño muscular sorprendentes. A pesar de ello y de las constantes críticas que recibieron en su momento, las diferentes pruebas médicas a las que han sido sometidos han demostrado que su crecimiento y su salud son perfectamente normales y que la disciplina que practican no les perjudica en ningún sentido.

Por suerte, en la década de los 90, numerosas investigaciones llevadas a cabo por científicos de la talla de Faigenbaum (1993), Hamill (1994), Lillegard (1997), etc., y corroboradas actualmente por las más prestigiosas entidades del mundo del ejercicio físico y la salud (National Strength and Conditioning Association, 2014; British Journal of Sports Medicine, 2014; American College of Sport Medicine, 2016; etc.), han demostrado que el entrenamiento de fuerza aplicado a niños y adolescentes, tiene innumerables beneficios, entre los que cabe destacar:

-       Importante aumento de los niveles de fuerza por encima del desarrollo normal.

-       Mejora de la psicomotricidad general, especialmente de la coordinación y de la agilidad.

-       Aumento de la propiocepción, del control postural y de la activación de la musculatura estabilizadora.

-       Incremento de la destreza y de la eficiencia física y técnica, durante la práctica deportiva.

-       Reducción del riesgo de sufrir lesiones, tanto en la práctica deportiva, como en la recreacional (juegos dinámicos).

-       Mejora de los parámetros anatómicos, destacando el incremento de la densidad ósea mineral.

-       Beneficios psicológicos derivados de la mejora de la propia imagen y del aumento de la propia autoestima.

Lógicamente, con los niños tendremos que extremar las precauciones y asegurarnos de que se cumplen estos aspectos:

-       Que haya un buen trabajo previo de adaptación física base.

-       Realizar un calentamiento general y/u otro específico óptimos, previos al entrenamiento de fuerza.

-       Que no muevan cargas más altas de las que son capaces de controlar, es decir, que predomine la técnica y la consciencia postural por encima de todo. Si es necesario entrenarles con porcentajes de carga inferiores a los recomendados, se hace.

-       Que los materiales a utilizar durante el entrenamiento, así como las instalaciones y el espacio donde se vaya a trabajar, estén en buenas condiciones y sean seguros.

-       Que tengan suficiente dominio de las técnicas de ejecución, patrones de movimiento, control de la respiración y consciencia postural (insisto).

-       Que entrenen bajo la vigilancia atenta y constante de un entrenador competente.

 


Por tanto, observando la cantidad de beneficios que tiene el entrenamiento de fuerza en los niños y quedando patente su aprobación por los mejores investigadores del sector, entrenadores, entidades, etc. de todo el mundo, sería interesante promover las sesiones orientadas al desarrollo y a la mejora de esta cualidad física básica en centros fitness, colegios, actividades extraescolares, etc.

Bibliografía.
-          Alto Rendimiento S.E.F.D.: Curso de entrenamiento para jóvenes deportistas. Alcoy (Alicante), 2014.

-          Bahamonde, C.E.: Efecto de un programa de entrenamiento de fuerza en niños pre-púberes y púberes sobre parámetros antropométricos y de rendimiento deportivo. Estudio publicado por la Universidad de Chile. Santiago de Chile (Chile), 2001.

-          Brown, L. (NSCA): Entrenamiento de fuerza. Ed. Médica Panamericana. Madrid, 2007.

-          Chulvi, I. y Pomar, R.: El entrenamiento de la fuerza adecuado a los niños en edad prepuberta. Artículo publicado en Alto Rendimiento S.E.F.D. Alcoy (Alicante), mayo de 2011.

-          Del Castillo, J.M.: Guía actual y científica de entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes. I consenso internacional, revisión española y posicionamiento del A.C.S.M. sobre: Iniciación y entrenamiento de fuerza en jóvenes (niños y adolescentes). Artículo publicado en EntrenaCiencia. Madrid, octubre de 2016.

-          Dietrich, M.; Jürgen, N.; Ostrowski, C.; y Rost, K.: Metodología general del entrenamiento infantil y juvenil. Ed. Paidotribo. Badalona (Barcelona), 2004.

-          Fröhner, G.: Esfuerzo físico y entrenamiento en niños y jóvenes. Ed. Paidotribo. Barcelona, 2003.

-          López, J. y Fernández, A.: Fisiología del ejercicio. 3ª edición. Ed. Médica Panamericana. Madrid, 2006.

-          Segura, R.: Entrenamiento en jóvenes deportistas. Artículo publicado en Alto Rendimiento S.E.F.D. Alcoy (Alicante), agosto de 2017.

-          Timón, L.M. y Hormigo, F. y col.: Propuestas educativas para la mejora de la fuerza en la Educación Física en la E.S.O. Ed. Wanceulen. Sevilla, 2010.

-          Vasconcelos, A.: La fuerza. Entrenamiento para jóvenes. Guía teórico-práctica. Ed. Paidotribo. Badalona (Barcelona), 2005.


Imágenes.
http://media.npr.org/assets/img/2012/09/23/cross_kids_farfan_12-3e3991f4c8ae76e5e23f34dd9b0360b851837924-s6-c10.jpg
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   Autor:Juan Fco. Marco Satorre    
 (profesor de Alto Rendimiento S.E.F.D. y colaborador de BBC Mundo)