jueves, 13 de junio de 2019

¡POR FIN DE VACACIONES! ¿Y AHORA QUÉ HACEMOS?




¡POR FIN DE VACACIONES! ¿Y AHORA QUÉ HACEMOS?

    Llega el verano, y con él, el tiempo libre y menos obligaciones que nos marquen un ritmo y unas rutinas en las que mantener ocupados a nuestros niños y niñas.

  Se dan además situaciones en las que normalmente nos manejamos solos, mientras están en el cole o en sus actividades extraescolares. Pero ahora hemos de compartirlas, como realizar las tareas del hogar, ir de compras, hacer algún viaje, etc.
     Muchas veces son muy imaginativos y se entretienen solos, pero otras se cansan de todo, “me aburro” nos suelen repetir a menudo o simplemente se limitan a ocupar todo su tiempo en juegos poco creativos, como las videoconsolas o en ver la tele.

   Si bien es verdad que  no tienen por qué estar todo el tiempo jugando, debe haber algún ratito de trabajo escolar, para que no quede todo en el olvido y no se pierdan hábitos, tiempo para el descanso, momentos en los que colaborar en casa…también es cierto que si les hacemos las propuestas de una forma divertida, lúdica, será más fácil que consigamos su motivación y su colaboración.

   Aquí os hago algunas propuestas que tal vez os ayuden a disfrutar un poco más del verano junto con los más jóvenes de la familia:

                Juegos para viajes.

   Aunque el salir de viaje suele ser algo que toman con muchas ganas, pronto empezarán a preguntar “¿cuándo llegamos?”. Puede que hayamos recurrido  al DVD o videojuegos, también sería interesante llevar algunos cuentos, teniendo siempre en cuenta su edad e intereses. Para los más pequeños y pequeñas les gustarán aquellos que tengan muchas imágenes. Nos vendrá bien para algunas propuestas alguna pizarra mágica o de las que se borran incluso con la mano (tipo Veleda).
  Los juegos más prácticos en los viajes son los juegos de observación, como el veo-veo, conocidísimo por todos. Podemos inventar variantes para adecuarlo a la edad o seguir suscitando interés, en lugar de “veo una cosita que empieza por…”, podemos decir “que es de color…”

  También podemos cantar, acompañándonos de CDS o con canciones que conocen. Será divertido cantar la misma canción con una sola vocal, o eliminando una palabra, o decir una palabra y cantar todas las canciones que se nos ocurran.


    Algo que da mucho juego son las matriculas de los coches, en las que podemos encontrar letras y números, con los que hacer combinaciones para buscar una cifra o palabra. Las reglas las ponemos nosotros y las podemos ir cambiando para seguir generando interés. Por ejemplo, decid nombres de personas con las letras de la matrícula del coche que llevamos delante, o hacer frases con las palabras que hemos formado. Con los números podemos intentar buscarlos correlativamente, primero buscar el uno, después el dos… o bien, haced operaciones para encontrar una cifra dada, por ejemplo, si la matricula es 0375, y el número que buscamos es el 2, tendríamos que hacer 3+7=10:5=2. Para estos juegos nos vendría bien la pizarra. También podríamos llevar unos cartones, tipo lotería, en los que tacharían los números que iríamos encontrando. Alguien podría ir “cantándolos”. 
   Otro juego mientras viajamos, sería el reconocimiento de la marca del vehículo, habrá que intentar adivinarlo desde que lo vemos de lejos, cuanto antes mejor.

   Tanto si vamos en transporte como si vamos paseando, otros juegos que entretienen son, por ejemplo, una vez que hemos llegado a una ciudad, localizar monumentos, edificios, plazas o calles que nos ayuden a conocer la historia de esa ciudad. También podemos hacer una lista de los edificios típicos que podemos encontrar: ayuntamiento, centro de salud, colegio, mercado…para que vayan tachando según los encuentran, también pueden apuntar el nombre de la calle en que lo han localizado.
    Otro juego, mientras paseamos o esperamos en una vía pública, es el “Busco, busco”, es una variante de “Coche amarillo”. Cada vez intentamos localizar un objeto o característica (carrito de bebé, pelota, persona con barba, móvil, sombrero, etc.). Habremos de explicarles  que mostraremos lo que hemos encontrado con discreción, dando datos de dónde se encuentra, sin señalar, para no ofender a nadie.

                Juegos en el restaurante.

    Otro momento que a veces se les hace eterno a los más peques es mientras esperan a que les sirvan en el restaurante. Un lugar además, en el que no conviene que se muevan mucho. A fin de que la espera no sea muy larga, trataremos de evitar las horas en las que los restaurantes están más concurridos, acudiendo un poco antes siempre que sea posible. Podemos jugar a cualquier juego verbal o de observación, adivinanzas, chistes, veo-veo, ni si ni no…

    También  podemos realizar juegos de papel y lápiz. En ocasiones podremos utilizar el mismo mantel, pero en otras no, por lo que sería muy práctico llevar a mano unos pequeños blocs de notas y algunos lápices. Con ellos podemos jugar al ahorcado, tres en raya, muy conocidos por todos.
     El juego de los nombres o “Arriba el lápiz”, consiste en elaborar una lista de nombres de personas, comidas, animales, lugares…y completarla con la inicial que se elija al azar. El que primero termine dice “arriba el lápiz” y el resto de participantes dejan de escribir. Se puntúa según si la palabra escrita la tiene uno o más.

      Dibujando, trataremos que el resto adivine lo que estamos haciendo. Podemos complicarlo tratando de explicar mediante el dibujo el título de una película, lo que vamos a hacer, algo que nos gusta, una profesión, etc., a modo de jeroglífico.
    También podemos pedirles a todos los participantes a un tiempo que dibujen algo con los ojos cerrados, a ver quien consigue mayor parecido con la realidad, o repetir un dibujo varias veces, tres niños, cuatro árboles… ¡Cuidado con el mantel si es de tela!


                Juegos en el supermercado
  
   Siempre que la edad de los niños y las niñas, la extensión del supermercado y el número de clientes lo permitan, podemos hacer algún juego para que la ardua tarea de ir de compras les resulte más amena e interesante, y así además evitar en alguna medida el comprar demasiadas cosas innecesarias.
 
    Nos repartiremos la lista de la compra y cada uno cogerá una cesta, nos separaremos para buscar individualmente lo asignado. Nos vamos viendo y preguntando qué tal va la cosa, podemos ayudarnos o cambiarnos algún producto que no localicemos para una mayor colaboración. No se trata de competir, sino de tardar menos tiempo para seguir con algo más divertido, ¡somos un equipo!
  Con los más pequeños les podemos simplemente pedir colaboración para llevar la cesta o colocar las cosas cuidadosamente en el carro o preguntarle junto con qué otros productos podemos encontrar el que buscamos.
    Mientras esperamos para la caja de fila única, podemos tratar de adivinar en cuál nos va a tocar.
    También pueden ser ellos quienes elaboren la lista de la compra y después, los encargados de ir tachando.
   Algunas grandes superficies disponen de carros en los que los peques pueden ir cómodamente sentados, mientras ojean algún cuento o se entretienen con algún juguete. Incluso los catálogos podrían servirnos para distraerles.


                Juegos al aire libre

   El verano nos permite realizar más actividades al aire libre, algunas de ellas también las podremos realizar en el interior, siempre que haya espacio suficiente.


    Juego de “Frío y caliente”, consiste en esconder un objeto, los demás lo buscan mientras se les va dando pistas de su proximidad con las expresiones, frío, caliente, templado, te quemas…Una variante sería esconder algo que tenga sonido, como un reloj, o un musical.
    A explotar globos, se le ata a cada niño un globo al tobillo, deberá evitar que le exploten el suyo mientras explota los de los demás.
  Ya que a los niños les gusta tanto moverse, podéis organizar carreras, de sacos, de obstáculos, imitando a algún animal, por parejas, de relevos, con cada pie en una caja de zapatos, etc. Seguro que ellos os siguen dando ideas.
    Tirar de la cuerda: atamos los extremos de la cuerda y cuatro participantes la sujetan formando un cuadrado. Detrás de cada jugador, a unos dos o tres metros se clava un palo, pala o similar, en la arena. Cada niño o niña debe ocupar su posición en una esquina del cuadrado y tirar de la cuerda hasta conseguir tocar su palo.
    La danza del árbol: en el campo, se busca una zona donde los árboles estén muy cerca unos de otros. Cada participante se coloca junto a un árbol, excepto uno que grita “cambio” para que los demás se muevan y él buscar un árbol libre. Paga el que se quede sin árbol.
    Pelota esponja: llenamos dos cubos de agua y los colocamos separados a unos 18 metros de distancia, a modo de canasta como en el baloncesto. Los jugadores deben formar dos equipos. Los participantes del mismo equipo se van pasando la esponja hasta conseguir meterla en el cubo del equipo contrario y ganar un punto.
   Con dos cajas como porterías y una escoba para cada participante, podrán hacer un partido de “Fútbol escoba”.
   Disfrutarán mucho usando tizas gruesas para hacer bonitas creaciones, pintando sobre el suelo o en alguna pared en la que tengamos permiso.
     ¡Y cómo no, las refrescantes guerras de agua!,  nuestras armas serán cubos, botellas de spray, globos, pistolas de agua, etc. si las hacemos sobre un jardín, además estaremos dando de beber a las plantas.


                Juegos de creatividad

     En este tipo de juegos no hemos de buscar la perfección, se trata de disfrutar haciendo. Siempre podemos simplificar la actividad para que el resultado sea positivo y contribuya a mejorar la autoestima de cada participante.
    De nuestras excursiones, playa, campo, montaña…recopilaremos diversos materiales como arena, caracolas, piedrecitas, hojas, etc., con los que realizar en casa collages, decorar cajas o hacer portarretratos. Esta actividad también la podemos realizar con elementos que encontremos en casa, como diferentes tipos de pasta o legumbres, botones, tapones, etiquetas…
 Pintar piedras resulta muy divertido y económico, aprovecharemos las formas de las mismas para sugerir animales, caritas, insectos. Si encontramos varias del mismo tamaño, decorando igual tres y tres, obtendremos un bonito “Tres en raya”.
     Si rallamos tizas de colores y las mezclamos con arena o sal, nos servirá para rellenar pequeños recipientes transparentes con la ayuda de un embudo, combinando diferentes capas de colores.
   Es muy interesante enseñarles que pueden ser creadores de sus propios juguetes, a partir de elementos que normalmente desechamos.
     Será muy fácil construir un juego de bolos utilizando botellas de agua o yogur líquido. Las rellenaremos, por algo menos de la mitad, de arena, para que pesen un poco. Para decorarlas utilizaremos témperas o pegatinas. Taparemos el orificio con un trozo de globo o plástico y cinta adhesiva.
    A un recipiente de yogur vacío,  le haremos un orificio en la base y pasaremos un cordel, en el otro extremo del cordel colocaremos un tapón de corcho o una bola de papel bien comprimido y reforzado con cinta adhesiva. Tendremos así un “bilboquet” al que colorearemos o pondremos pegatinas para que quede más bonito. El juego consiste en colar el tapón o bola, dentro del bote de yogur con un ligero movimiento.



        En todos los juegos habremos de tener en cuenta:
        - la edad de los niños/niñas
        - el lugar en el que nos encontramos
        - si estamos solos o hay más gente
       - qué queremos conseguir: que se relajen, que se muevan, que no se les haga larga la espera…
        - su tiempo de atención, cortando el juego o cambiándolo en el momento que empiece a decaer
       - que favorezca, preferiblemente, la cooperación en lugar de la competitividad
       - dosificar las propuestas y reservarnos siempre alguna.
       - intentar sorprender.

Si practicáis algunos de estos juegos veréis que fácil es que se os ocurran otros nuevos, otras ideas y otras propuestas.

Autora: Yolanda Baldó Cantó.
Tec. Atención Temprana CDIAT-APSA, en San Vicente del Raspeig.

Yolanda Baldó, pedagoga y animadora,  trabajadora de APSA como técnico de atención temprana, decide acercarse un poco más al mundo infantil y seguir compartiendo experiencias a través de DIVERLANDA ANIMACIÓN, desde septiembre de 2012.

Comparte cuentacuentos que educan y trasmiten valores, con temáticas como la diversidad, la igualdad de género, la amistad, el reciclaje, los hábitos alimenticios, los cuentos tradicionales..., y que combinan instrumentos y técnicas variadas, como el clown, las marionetas, las pompas, la narrativa, la expresión corporal, la música, etc. Introduce en los cuentos elementos elaborados artesanalmente que, además de atraer la atención y apoyar la puesta en escena del cuento, se muestran con el fin de incentivar al niño y niña a ser creativos.

El público infantil es parte activa del cuento, dándole un papel participativo, a través del cual, hace que no decaiga la atención y se inmersa en él haciendo uso de su imaginación. 

DIVERLANDA ANIMACIÓN lleva cuentacuentos, animación, talleres creativos, espectáculos de pompas y más, a librerías, bibliotecas, colegios y fiestas particulares. A través de su página de Facebook se puede estar al día de todas sus actividades.


miércoles, 29 de mayo de 2019

DESCIFRA EL ENIGMA



BIOGRAFIA

Lorena Orobiogoikoetxea Harman, mamá de Arei. De madre inglesa y padre vasco, amante de la poesía y literatura contemporánea. Auxiliar de geriatría y gerontología, la cual pudo ejercer brevemente, debido a la dedicación necesaria para la crianza de su hijo, 24 horas los 7 días de la semana, enfrentándose a este reto llamado autismo.
Arei nació en el hospital de Villajoyosa (Alicante), donde reside con sus progenitores y asiste a educación infantil. 
28 de mayo de 2019


DESCIFRA EL ENIGMA



Arei nació un 24 de diciembre, siendo un niño muy deseado y querido desde el primer momento. Siempre supe que sería especial, supongo que como cualquier madre o padre.  Lo que no sabía, de qué forma lo sería.



No sabía que ese día, también nacía en nosotros una fuerza, la cual nunca sospechamos que tendríamos. La maternidad y paternidad no es fácil, siempre será una lucha, pero no sabíamos la magnitud de esa lucha, hasta ya inversos en ella.

Tuve un embarazo y parto bueno, sin complicación alguna (quitando las típicas nauseas que muchas mamás hemos podido experimentar durante el embarazo y una ligera anemia).

Nuestro hijo tuvo un desarrollo normal, incluso adelantado para su edad. Recuerdo las visitas al personal sanitario, eran todas favorables era un niño muy vivo, despierto, y risueño, a pesar de su semblante serio.

En seguida cogió fuerza y se sentó, gateaba, jugaba, sonreía, y podría decir que había una atención compartida, por así llamarlo.

Recuerdo que le decía: ¿Estas malito? Y él, con una gracia picaresca, tosía fingiéndolo estar, imitaba pedorretas y podíamos pasar un día riéndonos mientras las hacíamos. Siempre su punto débil fueron las cosquillas.

Arei fue un niño muy movido eso implicaba a que no descansara ni durmiera nada y si lo hacía, no era lo suficiente ¿Pero que bebé no da noches de jaleo y desvelo?

Era muy llorón, la verdad, incluso era un llanto desesperante y a veces insaciable e incansable. Nada que otras madres y padres no nos advirtieran.

Llegó a decir algunas palabras como papá, tete, agua, oye, tú...
Comía como si no hubiera un mañana, platos rebosantes de puchero, verduras… le encantaban por ejemplo, los aguacates. Era un niño que daba gusto ver comer, de esos que cualquier persona desearía tener como nieto, en toda regla.

Siempre mostró una cierta irascibilidad a la hora de, cortar sus uñas o cabello, cambiar de ropa/calzado o incluso de pañal .Sentíamos que nos podían homologar una titulación en adiestradores de caimanes, del esfuerzo que suponía. Pero nada que viéramos fuera de lo normal, o al menos, eso nos decían…


Seguidamente Arei se levantó, ando y corrió, con 11 meses.



Parecía que cada día me convertía en menos indispensable para él. Al poco tiempo de cumplir su primer año, su sueño seguía siendo inestable e intermitente, a la vez que el niño saltaba constantemente e incansablemente.

Trepaba, giraba sobre sí mismo sin llegar a marearse, andaba de puntillas, chocaba contra nosotros acompañado de una risa nerviosa y muchas veces reía solo.

En ese momento no sabíamos el por qué, pero sí sabíamos que era una carcajada muy contagiosa y la mayoría de nuestros recuerdos era riéndonos.

Dejó de decir las palabras que decía, para pasar a emitir ruidos repetitivos, redoblaba silabas sin ningún sentido. Y gritos, ya fuese para manifestar enfado o mismamente alegría, la mayoría eran gritos desoladores.

Y de comer tan bien como lo hacía, la hora de la comida pasó a ser una gran pesadilla, en la que rechazaba todo, sintiéndose incluso angustiado y llegando a apartarme de su lado. Esto era algo que en su día, nosotros asociábamos con el calor, la salida de los dientes, etc.…

No era capaz de comunicarse, pero tampoco parecía comprenderme. No atendía a ordenes básicas o contestaba a mis preguntas, en resumen parecía no hacerme caso. Empezó a golpear su cabeza o rodillas contra superficies duras (paredes, el respaldo de su carro, el mismo suelo.) E incluso buscaba mis huesos para poder golpearse contra ellos y lograr esa intensidad, para él necesaria y la que no parecía dolerle. Nos dolía más a nosotros emocionalmente que a él físicamente.

La sensación en su rostro mientras se golpeaba, parecía placentera. Pero no era una búsqueda de interacción social, era una forma de saciar ciertos estímulos. Ya que en cambio por cualquier contacto físico mostraba desagrado, llegando a tener reacciones desproporcionadas, como si le causaran daño.
Las exploraciones del personal sanitario siempre fueron un caos, debido supongo a lo anterior mencionado. Empezó un frenesí que yo llamaba “rabietas” que podían durar noches enteras, incluso a veces, días…

Sus cambios de humor era otra de las cosas que también observamos. Cuándo empezó a andar, recuerdo sus tardes de parque en las que podría pasar el día llamándole por su nombre, sin contestarme tan solo una vez o simplemente girase su cabeza, pero si pasaba una moto corría despavorido. Como si le asustaran los ruidos altos.

Se pasaba el rato buscando piedras y limpiando las escaleras que los otros niños manchaban según pasaban al tobogán. Corría sin mirar atrás y no parecía tener ninguna noción sobre el peligro.

Era un hábil y habitual escapista, no se le resistía ningún paso de cebra, carretera… Buscaba zonas altas donde poder hacer el salto del ángel y ahí, más me valía de correr… porque era y es, rapidísimo.
Se negaba a ir de mi mano. Y muchas veces era incapaz de salir de su carro, solamente lo hacía en sitios donde hubiéramos estado antes o se sintiera cómodo, o incluso atraído por algo del entorno.

Me llamaba la atención este hecho, su desinterés por sus iguales.




También que su contacto visual fuese esquivo y durara apenas 5 segundos, cuando luego podía permanecer absorto mirando algún objeto .Era muy evasivo a la hora de tener algún tipo de contacto social, además, parecía no gustarle en absoluto los besos o abrazos. Veía como no desarrollaba las habilidades sociales propias de su edad, igual que la comunicación… Si se fijaba en algún niño o niña era porque tenía algún objeto que había captado su atención.

Igual que en el parque, en casa todo debía tener un respectivo orden, pareciéndome curioso, que siendo tan pequeño, le diera tanta importancia a tener todo ordenado y eso conllevaba a una rigidez extrema.

Desde un cojín mal posicionado, una funda de sofá o un cuadro torcido, hechos que para un niño pequeño, era algo extraño. Otro ejemplo era, cuando dejábamos apoyados nuestros abrigos en algún sitio que no era el suyo, el rápidamente nos lo daba para que lo guardáramos en su lugar.

No había forma de que se viera sucio o mojado, era algo que también le irritaba bastante. Siempre lo describimos como un niño, hasta hoy, meticuloso.

Empezó a tirar de mi mano, para conseguir todo aquello que no estaba a su alcance, me sentía un extensor de aquello que no lograba obtener por sí mismo. No era capaz de señalar o decirme sí o no. No tenía intención comunicativa verbal.

Tampoco poseía un lenguaje no verbal (es decir, corporal), algo que tampoco ayudaba a la hora de entendernos, pero sí hacía que su frustración fuese mayor.

Cuando no llegábamos a saber a qué se refería, empezaban nuevamente esas “rabietas interminables”.
Siempre quería que permaneciese en la misma habitación de la casa con él, pero no que participara en lo que hacía él. Como si quisiera que mi figura estuviera presente, pero sin ninguna finalidad…

Prefería estar absorto en sus rituales como abrir y cerrar cajas, saltar, correr de un lado a otro, trepar todo lo que estaba a su alcance, lanzar sus juguetes a los que no les daba un uso funcional…

No desarrollaba el juego imaginativo ni simbólico, además, según crecía, disminuía esa atención compartida, parecía sentirse invadido al tocar sus cosas e incluso tenía un perímetro personal.




Por la calle parecía memorizar todos los caminos recorridos hasta entonces y era como una especie de patrón de calles.

Si no íbamos por el camino que él quería, nuevamente teníamos aquellos “berrinches”.
Como madre, había varios factores que me alarmaban, que me decían que algo estaba pasando y se me escapaba, así como su hiperactividad insaciable, me parecía que había ligada una ansiedad. Era incapaz de permanecer sentado un segundo.

En una de las citas a la pediatra, según transcurría su primer año, le comenté estos aspectos mencionados con anterioridad, y que tanto me preocupaban, pero no le daban la importancia que yo consideraba, como la mayoría de nuestro entorno. Todas las personas que conocíamos lo normalizaban y asociaban a que no era más que un niño inquieto, que necesitaba reconducir la conducta.

Pero mi instinto me seguía mandando esas señales de alerta.
¿Cuántas veces grité mis dudas? ¿Cuestioné su desarrollo? ¿Cuántas noches sin dormir, dándole vueltas a todas sus conductas?

Y recuerdo con que naturalidad restaban importancia a nuestros miedos, y junto a ello sentíamos que nos daban la espalda, sobre todo a nuestro hijo.

Con respuestas tan típicas como: Ya hablará, el hijo de mi prima también lo hizo…, ó todos los niños son de mal comer, deja que pase hambre… Ya crecerá y se le pasará…, ya dormirá, que no será para tanto, cada niño lleva su ritmo…

Para luego, estas mismas personas decirnos: ¡PUES NO TIENE CARA DE ELLO! ¡NO SE LE NOTA NADA! Refiriéndose a su condición.

Disminuir un problema que existe solamente te evade de la realidad y luego, la caída duele por doble.
En una visita, rondando los 13 meses, a su pediatra, fue por primera vez testigo de los golpes que se procesaba mi hijo. Entre gritos de desesperación, por otra de sus exploraciones, oía murmullos entre pediatra y enfermero. Miradas que no me dieron buena espina.

Al momento, su pediatra sacó un cuestionario que se hizo eterno. ¿Su hijo la imita? ¿Tiene contacto visual? ¿Responde a su nombre?

Pensé que dicho cuestionario era parte del proceso de esa revisión, pero no. Seguidamente escribió un volante en el que ponía: sospecha TEA, y en seguida se nos informó que se derivaba a neuropediatría, a USMI  y a Atención temprana. En esos momentos, esas palabras me angustiaban, empecé a desconectar, todo aquello me sonaba a otro idioma.

Salí de allí incrédula pero derecha a dejar el volante en la dirección que me dieron.
Esperamos ansiosos las llamadas de los especialistas, mientras me consolaba repitiéndome una y otra vez, que los médicos a veces se equivocan y ésta, era esa vez.

Según pasaban esos días de espera, me obsesioné con las preguntas del aquel test que nos pasaron, según rondaban en mi cabeza mirábamos a nuestro hijo y muchas de ellas nos las confirmaba él mismo con alguno de sus comportamientos.

Había cosas que ni había imaginado que podrían ser características de este diagnóstico… Cada día me convencía más de ello, pero antes que el autismo, existe el mito que lo rodea, y reconozco que yo, fui la primera que tenía esa idea preconcebida de aquel niño aislado meciéndose.

Llegó la cita con el neurólogo y nosotros repletos de preguntas, pero él parecía tener muchas más para nosotros, siendo éstas las que sirvieron para confirmar aún más nuestra sospecha. ¿Pero mi hijo tiene TEA? recuerdo que le pregunté, pero sin respuesta por su parte, siendo algo que acabamos sabiendo por nosotros mismos. Empezaron las pruebas partidas por el protocolo, cosa que agradezco. Nos descartaron comorbilidad, pero seguía sintiéndome confusa, desamparada y sola…

Para nuestro hijo fue una experiencia terrible, y nosotros no sabíamos cómo abarcar todo esto que se nos venía encima, de golpe, era algo que nos superaba.

Queríamos y deseábamos entender a nuestro hijo y que mejor sabiendo con exactitud que le ocurría. Necesitábamos comprender.

Empezamos a informarnos, leer, estudiar, indagar en profesionales que pudieran guiarnos para saber a qué nos enfrentábamos.

No teníamos tiempo de compadecernos, ni preocuparnos, sino de ocuparnos. Porque lo importante no era lo que sentía yo como madre, o mi pareja como padre, sino lo que de verdad importaba era mi hijo. Y nos pusimos a ello. Al tiempo recibimos la llamada de atención temprana, profesionales que nos dieron las pautas necesarias para abarcar esta aventura. Estrategias para abordar los retos del día, adaptar nuestro entorno a sus necesidades. Que pudiera conectar con el entorno, personas, objetos…

Y fue allí, donde nos dieron el diagnóstico, y he de decir, que fue el empujón para tomar la iniciativa en estimular a nuestro hijo, con unas terapias individualizadas y personalizadas, basadas en su perfil.

Ahora puedo decir que la clave es crear una base en casa, y así todos los esfuerzos acabarán sabiendo a logros. Y por supuesto, algo imprescindible, una intervención precoz. Es lo que hará que a cualquier niña o niño cambie su futuro, pues diagnóstico no es pronóstico. También debemos de comprender que están marcados por la híper/hipo sensibilidad y no por la indiferencia.

Los niños y niñas con autismo no viven en su mundo, sino que perciben lo que les rodea de una forma más rápida e intensa, que conlleva a esa sobrecarga, necesitando sus propios tiempos y espacios.         
                         
Que la ignorancia no es bonita, si no dañina. Estamos tan acostumbrados a lo común que cuando algo se sale de lo normal nos asusta.

Y de eso trata la vida de poder aprender a verla desde distintas perspectivas.

Agradezco que antes de creer en nadie creímos y creamos en nosotros mismos.



martes, 14 de mayo de 2019

ESTIMULACIÓN EN LA COMUNICACIÓN EN NIÑOS Y NIÑAS CON TEA



Comprenderemos la comunicación como un proceso que comienza cuando una persona envía un mensaje a otra y éste puede ser enviado de varias formas, como con expresiones faciales, palabras o gestos. Estos mensajes se mandan con una intención como puede ser la de pedir ayuda o mostrar sentimientos.

Por otro lado, la interacción será el proceso por el cual se actúa y reacciona ante quienes están alrededor y ello será la base de la comunicación.

Como conocemos, una de las grandes carencias del TEA es el desarrollo del lenguaje verbal y la comunicación. Dicha carencia es algo evidente y es uno de los factores relacionados con los problemas de conducta, además de acarrear a sus familiares  grandes niveles de frustración y ansiedad.

Muchos de estos familiares no saben cómo ayudar a sus hijos e hijas a comunicarse, pero sí deben saber que son conocedores y conocedoras de muchas cosas sobre ellos y ellas, ya que conocen sus juguetes preferidos, qué comidas les gustan, actividades que más les motivan, texturas que les atraen, canciones, entre otros muchos intereses. Es importante que sean conscientes y tengan la convicción de que cuanto más cosas conozcan de sus hijos e hijas más conocerán las cosas que les impulsarán a comunicarse con los demás.

Para estos niños y niñas existen multitud de formas de comunicación; algunas serán socialmente más apropiadas que otras como por ejemplo agitar los dedos delante de su cara, balancearse, correr, taparse los oídos, mirar las cosas que quiere, hacer sonidos, usar ecolalias, extender la mano para conseguir lo que desea etc. Todos ellos serán síntomas de que quieren expresar algo.

Por otro lado, debemos entender que será necesario acercarnos a ellos y a su vez dejarles que se acerquen, haciéndoles comprender que el acto de comunicación sea fácil y realmente compartido. Para estos niños y niñas le será más fácil responder a las interacciones que le ofrezcan los demás que iniciarlas ellos y ellas mismos y mismas, ya que si comprenden lo que tú les dices podrán responder; de forma contraria también podrán iniciarlas, pero de manera más escasa ya que inicialmente sólo lo emplearán para conseguir algo que ellos y ellas mismos y mismas no sean capaces de alcanzar.

Potenciaremos su intención comunicativa, modificando en la medida de lo posible el ambiente para crear  múltiples oportunidades para que se establezca dicho proceso. Los familiares deben de ser conscientes de que no hay dos personas iguales, que cada persona es única y con diferentes preferencias y comportamientos; que no sólo existe una vía de comunicación… ¿por qué deben comunicarse sólo de forma oral? La estimulación de la comunicación será adaptada para cada uno de ellos y ellas, y podrá ser empleando también gestos y/o pictogramas.

Algunas estrategias que pueden emplear los adultos con los niños y niñas con TEA pueden ser:


  • Utilizar frases cortas con un lenguaje sencillo, claro y breve. No hablar mucho,     ni demasiado deprisa.
  • Acompañar el habla de gestos y con un tono relevante.
  • Buscar sus motivaciones para mantener su interés.
  • Respetar su ritmo.
  • Incrementar las oportunidades comunicativas. Sobre todo, en las rutinas diarias: hablar con el niño o niña, buscar comunicación. Por ejemplo, mientras nos duchamos, comunicarle los pasos “ahora, nos ponemos el gel por el cuerpo, luego nos pasamos la esponja, después nos echamos mucha agua para quitarnos el gel, y por último nos secamos”.
  • Atribuiremos la intención comunicativa a sus gestos y sonidos.
  • Potenciar la imitación.
  • Potenciar la motivación y dar sentido y funcionalidad a su conducta.
  • Anticiparle lo que va a suceder de forma oral o con pictogramas. Es importante explicarle los cambios de rutinas y adelantarle lo que pasará.
  • Poner palabras y gestos donde no las haya.

  • Hacerle saber con gestos, arrumacos, palabras, cuándo ha hecho las cosas bien y ayudarle a hacerlas sin fallos cuando éstas las haga mal.

  • Mostar estabilidad y bienestar emocional a su alrededor para conseguir un ambiente estable.





Ayudas para potenciar la comunicación con nuestros niños y niñas
  • Usaremos siempre  la estrategia de observar, esperar y escucharle , nos situaremos frente a él y continuaremos con su interés, lo que el niño o niña realice nos dará pistas de cómo podremos ayudarle para que aprendar a conmunicarse.
  • Colocaremos sus cosas favoritas a la vista pero fuera de su alcance.
  • Emplearemos juguetes que sean difíciles de hacer funcionar sin nuestra ayuda, como muñecos de cuerda, pomperos, globos.
  • Inventamos nuestros propios juguetes; como  ponernos cosas absurdas dónde no correspondan y utilizar espejos (suelen mostrar interés cuando se ven reflejados en ellos)
  • Ofrécerles las cosas poco a poco, ya que si le pones todo a su alcance , no tendrá la necesidad de pedirte nada.
  • Facilitarle”todo menos uno”; esto quiere decir que a la hora de realizar una actividad que le motive como puede ser la de pintar, le entregaremos el papel y apartados pero a su vista los lápices de colores para esperar que te lo pida de cualquier forma que a él le sea posible.


Juguetes que existen para facilitar la interacción social con el adulto como:

      1. Juguetes que atraen la atención hacia la cara del adulto
  • Pompas de jabón
  • Molinillos
  • Globos
  • Una pizarra de plástico transparente que permita a las dos personas pintar en ambos lados de la pizarra, facilitando por lo tanto el contacto ocular mientras pintan.

     2. Juguetes que facilitan la atención recíproca
  • Pelotas
  • Una caja de bloques
  • Un tren en unos raíles entre el adulto y el niño
  • Muñecos

    3. Juguetes que atraen la atención sobre las acciones del adulto
  • Juguetes que hacen ruido y representan objetos animados.
  • Instrumentos musicales, como tambor, xilófono y maracas.
  • Juguetes con pito.





Finalmente recomendamos algunas películas:

  • “Nell”; la vida de una joven que vive apartada de la sociedad perdida en una cabaña en el bosque.

  • “Molly”; la pequeña Molly con tea ha vivido durante toda su vida en un centro especializado hasta que su hermano mayor la saca del centro para vivir una vida juntos.

  • “Life, animated”; película de la vida de Owen Suskind, con diagnóstico de tea, dejó de hablar a los 3 años. Un día, sus padres descubrieron que podían comunicarse con él a través de los personajes y películas de Disney, para lo que desarrollaron un código especial.

  • “Un viaje inesperado”; una madre soltera lucha por darles a sus gemelos con tea la educación necesaria para alcanzar el éxito.


AUTORA: Carmen Caravaca. Logopeda, CRAE Alicante.

BIBLIOGRAFÍA:
  • More than words, Fern Sussman,The Hannen Centre, 2012.

  • Manual del juego para niños con autismo, Anabel Cornago, 2012.


martes, 30 de abril de 2019

¿Las familias van a la Escuela?


Talleres de Familia APSA. Una oferta de Calidad donde aprendemos familias y profesionales.













         

          Desde hace más de 20 años el Área Educativa de APSA realiza encuentros para familias, con el objetivo de abordar temas relacionados con la crianza y el desarrollo infantil.

       Desde entonces, la creación  de Talleres o Escuelas de familias se ha convertido en una alternativa para optimizar el desarrollo de la propia familia, mejorar la información  que poseen acerca de los distintos momentos evolutivos de sus hijos/as, ampliar el conocimiento que tienen los padres y las madres  sobre las diferentes alteraciones del desarrollo o conseguir herramientas eficaces para mejorar la comunicación y convivencia en el entorno familiar. El objetivo final, pues, es favorecer el sentimiento de autocompetencia en las familias como verdaderas protagonistas de la crianza.

    Las escuelas se  desarrollan en un ambiente cálido y de confianza,  pretenden favorecer que cada persona pueda participar libremente y de este modo se ponga el foco de atención en aquellos aspectos concretos que mejor se adaptan a sus inquietudes y necesidades reales.

    Por otra parte, a través de estas escuelas se fomenta la interacción entre diferentes familias con parecidas inquietudes, lo que favorece la comprensión y asimilación de su situación. En nuestra experiencia, las aportaciones que realizan los padres o madres que están pasando por experiencias similares son muy útiles y enriquecedoras para otras familias, ya que son muy cercanas y conectan emocionalmente entre ellas.

        Recogemos testimonios de lo que ha supuesto esta experiencia para algunas personas, que han participado en nuestras Escuelas de Familia.

          “Nos ha encantado la formación y recomendaciones que nos han dado en los cursos. Lo estamos poniendo en práctica paulatinamente con nuestro hijo, obteniendo muy buenos resultados. El Proyecto de Escuelas de Familia nos parece ejemplar y debería de continuar año tras año. Los padres lo agradecemos y nuestros hijos en el presente y futuro”

Patricia, mamá de Aitor.

        “Gracias a las Escuelas de Padres, no sólo hemos podido aprender más acerca de nuestro hijo y de cómo poder ayudarle, sino que nos ha dado la oportunidad de conocer más casos como el nuestro y sentirnos acompañados por grandes profesionales”.
Mila, mamá de Yago.

      “La labor que realiza APSA reuniendo en una charla a profesionales y abuelos, para comprender un poco mejor las distintas capacidades de nuestros nietos y de cómo podemos mejorar nuestra comunicación con ellos, es un gran paso hacia adelante. Pues el intercambio de opiniones y las propias vivencias de los Abuelos, enriquece a todos, sacando siempre conocimientos a través de las propias experiencias. Realizar estos talleres lo considero muy positivo, y creo que han de tener continuidad reglada”.
                                                        Víctor II, abuelo de Víctor III.

          Para el equipo de profesionales de APSA, estas Escuelas dan la posibilidad de llegar a un mayor número de  familias y detectar problemas asociados, que posteriormente pueden ser tratados de modo individual. Además, suponen un aprendizaje importante para nosotros como profesionales, aumentando  nuestra comprensión sobre las vivencias  de las familias, las necesidades reales en su día a día, y las diversas emociones a las que deben hacer frente. En muchas ocasiones, aprendemos trucos y estrategias que comparten con nosotros las familias que nos  enriquecen y permiten dar respuestas más prácticas y empáticas.

          “Estos talleres suponen  una gran oportunidad profesional y personal para poder intercambiar experiencias y vivencias con las familias”.
Carmen Martínez. Psicóloga.

         “Estos talleres permiten a los profesionales y a las familias experimentar que las dificultades, a veces, son compartidas”.

Paz García. Técnico en Audición y Lenguaje.

        “Las escuelas de familia nos dan la oportunidad de llevar a cabo un aprendizaje bidireccional. Por una parte, las familias se benefician de los conocimientos del o de la profesional, pudiendo obtener herramientas que faciliten el manejo de su vida diaria en familia. Por otra parte, el lo la profesional puede empaparse de la realidad de las familias, saber cuáles son sus necesidades, sus inquietudes, conocer e interesarse por la situación y las expectativas de la familia, empatizar y adaptarse a ellas, usando a su vez los conocimientos adquiridos, es la clave para el éxito de una escuela de familia, tanto para quien la recibe como para quien la imparte”.
María Concepción García. Psicóloga.


       Los temas que proponemos en las distintas Escuelas  pretenden abordar temas de interés para las familias y van modificándose en función de la respuesta que obtenemos por parte de nuestros usuarios. Del mismo modo, cada curso se aumenta la oferta disponible, gracias  a las sugerencias de los padres y madres y a la iniciativa de las profesionales que conocen muy de cerca las necesidades reales de las familias.

            A modo de ejemplo, citamos  algunas de las Escuelas que realizamos en el Área Educativa de APSA.

- Propuestas relacionadas con momentos claves en la crianza  que pueden interesar a cualquier familia y cuyo objetivo es dar unas pautas iniciales sobre aspectos muy concretos.

             “Cómo fomentar el desarrollo motor en las primeras etapas”
             “Hábitos de Alimentación en las primeras etapas”
             “¡Adiós pañal!”
               
-Otras escuelas pretenden abordar temas relacionados con aspectos esenciales en el desarrollo infantil y nos permiten reflexionar sobre cuestiones tan importantes como nuestro estilo educativo o la interacción con nuestras hijas e nuestros hijos.

         "Cómo fomentar la autonomía de nuestros hijos e hijas"
         “¡Portarse bien! Cómo favorecer conductas Adecuadas en nuestros hijos e hijas”
         “Educar con inteligencia emocional"
             "Parentalidad positiva: mejor dialogar que gritar”
         "Educar en la resiliencia: Aprender a superar obstáculos”

-Algunas de nuestras escuelas van enfocadas a colectivos más concretos y pretenden abordar cuestiones de interés para familias que atraviesan situaciones parecidas. De este modo se comparten experiencias similares que resultan enriquecedoras y reconfortantes para el grupo.

           “Comprendiendo el Trastornos del Espectro Autista”
          “La importancia del Apoyo Visual ante las dificultades en la Comunicación”
           “La dificultades de Alimentación con base sensorial”
         "¡Hablemos de duelo: separación de los padres, pérdida de familiares”

-Suelen tener muy buena acogida algunas escuelas sobre la dinámica familiar:

             "Hermanos aliados en la educación”,
             "Mi papel como abuelo y abuela".

- Además, algunas escuelas ofrecen la posibilidad de conocer servicios que ofrece la asociación y que son menos conocidos para las familias.

             “Conociendo la Integración Sensorial”
             “Tod@s al Agua. Conociendo la Hidroterapia”

                    Te animamos a que participes en nuestras escuelas, puedes informarte a través del Facebook, de la Web de APSA o de forma presencial en cualquiera de nuestras sedes.


Bibliografía.

Apoyo a Familias. Orientaciones para la Calidad. FEAPS. 2001

De Linares, C. “Bases de la intervención familiar en atención temprana” y “programas de intervención familiar”. Pérez López, J y Brito de la nuez, A. Manual de Atención Temprana. Pirámide. Madrid. 2006


Mónica Ferrer Puche
Técnico  Atención Temprana. CDIAT – APSA  Alicante

Ana Miranzo Gambín.
Logopeda. CDIAT – APSA  Alicante