martes, 8 de julio de 2014

PROBLEMAS EN LA ALIMENTACIÓN INFANTIL Y CONSEJOS PARA SOLUCIONARLOS. PARTE I



Autoras: Ana Miranzo, Logopeda de APSA y Pilar Estévez, terapeuta de APSA.

Os vamos a comentar algunos problemas frecuentes y el modo de combatirlos:

-El niño come muy poco: Habitualmente reaccionamos  ante esto forzando, obligando al niño a comer más. Le amenazamos, chantajeamos, le embaucamos u ofrecemos recompensas si come más. Estas estrategias solo buscan un efecto inmediato, que en ese momento es que el niño coma más. No se busca crear un hábito positivo en el niño, son estrategias que solo se centran en la cantidad de alimento que se ingiere en ese momento determinado.
Ante esta situación, os recomendamos mantener la calma y analizar bien la situación, a lo mejor nuestras propias expectativas de la cantidad de comida que debe comer son equivocadas.
Las diferencias entre dos niños de la misma edad en cuanto a la cantidad de comida que necesitan para sentirse saciados, pueden ser tan importantes como las que existen entre dos personas adultas. Por ese motivo, es muy importante conocer las características y necesidades del niño, utilizando sólo de forma orientativa las raciones recomendadas de manera general. Tener en cuenta:

-          El peso y tamaño total de la persona influye en la cantidad de alimento que ingiere. Tener en cuenta que a menos tamaño, menos comida que se ingiere. Por lo que nunca podemos pretender que un niño coma raciones similares a las nuestras.

-          El momento evolutivo en el que esta el niño, existen picos de crecimiento, en los que los niños comen grandes cantidades y otros momentos  de mantenimiento en los que se come menos cantidad.

-          La presencia de alguna alteración, especialmente de vías respiratorias, sin duda, disminuye el apetito. Muchos niños se pasan constipados una gran parte del invierno y esto afecta a su apetito.
 



 

Cuando nos parece que nuestro hijo come poco podemos realizar un “Registro de Alimentación”. Debemos anotar todo lo que come o bebe durante el día, también tener en cuenta su peso, talla, actividad diaria,…  Lo idóneo es mostrar el registro a su pediatra para que nos diga su opinión, muchas veces nosotros mismos nos llevamos una sorpresa y descubrimos que no come tan poco como pensábamos.

De modo general, para favorecer que nuestro hijo coma más tendremos que fomentar que posea una actitud positiva hacia la comida, que sea una situación agradable y placentera para él, nunca una fuente de tensiones en la familia.

 -El niño no acepta los nuevos sabores o texturas: Hay que comprobar en primer lugar que no hay síntomas de una hipersensibilidad.
Fijarnos si realiza muecas, arcadas o llega a vomitar ante los alimentos nuevos, también si da otras muestras de ser sensible a los estímulos, por ejemplo: rechaza tocar algunas cosas, texturas, no tolera estar manchado…

En muchas ocasiones, recurrimos a estrategias, tales como, ridiculizar al niño por su comportamiento, compararlo con otros niños en sentido peyorativo, darle de comer nosotros,… Muchas veces, ante la dificultad los padres abandonan y el niño come solo lo que le gusta, retrasamos así cambios evolutivos adecuados y necesarios. Con estas estrategias lo que conseguimos es que el niño tenga una actitud negativa hacia la comida, generar conflictos en la relación padre-hijo,… Es importante tener claro que estas estrategias son parte del problema no son la solución.

Para ayudar a nuestro hijo con la alimentación novedosa, debemos mostrarnos pacientes y comprensivos ante sus dificultades, por ejemplo comenzar por  los estímulos que les resulten menos aversivos, introducir los cambios muy lentamente (solo una o dos novedades en su comida semanal), ofrecer una cantidad pequeña del alimento nuevo, no camuflar ni intentar engañar acerca del alimento novedoso…
Debemos aprovechar sus iniciativas por probar lo que otros comen, permitir que huela y toque el alimento como paso anterior a probarlo, animar y felicitar ante cualquier intento de probar el alimento,
En niños más mayores, podemos acordar la introducción de nuevos alimentos, dejando que participen en la planificación del menú semanal, habrá alimentos preferidos, alimentos que gustan poco y alimentos prácticamente odiados por el niño.

Tener en cuenta, que las texturas combinadas no son  la mejor opción, normalmente  el niño detecta grumos o cachitos y las rechaza (puede expulsarlas o vomitar). Las sopas, las papillas o yogures con cachitos, muchas veces son difíciles para los niños.
Sea cual sea el desenlace de la comida con el alimento novedoso, se concluye la situación de alimentación cuando toque y sin enfados.
No debemos compensar con otros alimentos, ya comerá  en la siguiente toma.
Ante su negativa, dejamos de insistir y volvemos a intentarlo dos veces más y ya esta.

Para que el niño se familiarice con un alimento necesita probarlo al menos unas 15 veces y para que se produzca una habituación serian 25 cucharadas o bocados, así que no seamos impacientes, los niños necesitan experimentar un sabor muchas veces para incorporarlo a su gusto.

Una buena noticia es que una vez incorporados tres o cuatro alimentos nuevos, todo suele ir mucho más rápido.






 


En el próximo articulo os comentamos más problemas respecto a la alimentación infantil y como combatirlos.












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