martes, 19 de marzo de 2013

La rebeldia del adolescente



Autora: Pilar Estévez Casellas, Terapeuta de APSA

Sin duda cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia se produce un cambio en la relación que mantenemos con ellos. Poco a poco podemos darnos cuenta de cambios en su carácter y de conductas cada vez más rebeldes. Constantemente cuestionan lo que decimos, es habitual que nos contesten muy  cortantes o nos respondan solo con monosílabos, disminuyendo drásticamente su comunicación con nosotros.
La rebeldía es una cualidad totalmente característica de los adolescentes,  la muestran a través de sus actitudes de diferentes maneras; quejándose con habitualidad , negándose a las normas que les imponemos o están establecidas, desobedeciendo por norma y oponiéndose con frecuencia a padres y profesores.
La rebeldía en los adolescentes se produce por su intención de mostrarse independientes. Para ellos es imprescindible separarse de la relación de dependencia y protección que tienen con sus padres para adentrarse en el mundo de los adultos y poder encontrar su propia identidad.



Este es un proceso que presenta grandes dificultades, sobre todo en lo relativo a la relación con los padres y su propio carácter. El adolescente  se siente frustrado y desanimado por como le tratan y le disgusta el comportamiento que tienen hacia él.
Sin duda lo que desea es que sus padres cambien su actitud hacia él, considera que se está haciendo adulto y necesita que le brinden una mayor libertad. Por lo general, la mayoría de las discusiones tiene que ver con nuevas libertades que él desea tener, tales como ampliar el horario de salida, libertad en su vestuario y peinado, tener moto o las llaves del coche, etc.
En cuanto a su carácter, es evidente que se encuentra bastante confundido por los cambios que sufre. No olvidemos que además de los físicos, también experimenta modificaciones en su forma de sentir y ver las cosas, experimenta emociones nuevas y diferentes modos de ver las cosas. Es como si todo fuera nuevo y desconcertante para él.



Por todos estos cambios, no es raro que con habitualidad pierda el control de sus emociones y no sepa  reaccionar ante situaciones que no solo no entiende sino que no puede controlar. Por norma, el adolescente se  rebela ante todo lo que considera injusto. No duda en rechazar normas que él no considera necesarias o incluso le parecen absurdas, ya sea de su familia o provengan de la sociedad, él se va a negar a seguirlas.
Sin embargo, estas actitudes de rebeldía pueden llegar a ser valiosas y positivas, siempre y cuando encontremos la manera de que las manifiesten de una manera más  comprensiva y constructiva.
Es fundamental, saber utilizar esta energía del adolescente y aprovecharla para ayudarle a que se de cuenta de que su actitud no debe estar establecida por la negación  hacia ideas o normas preestablecidas, sino por una reflexión y convicción propia en lo que considera que se debe hacer.
Procurando siempre que mantenga una postura abierta al dialogo y entendimiento, así como al respeto de otros puntos de vista.
El adolescente esta en un momento en el que necesita crear su propio criterio ante todo lo que tiene alrededor, necesita tiempo y paciencia para tener autocontrol y renunciar a la actitud rebelde.




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