martes, 3 de septiembre de 2013

EL MASAJE DEL BEBÉ: UNA TÉCNICA DE PREVENCIÓN E INTERVENCIÓN EN LAS PRIMERAS ETAPAS.


Autora: Paula Vizcaíno Sánchez. Fisioterapeuta del CDIAT de APSA.

Cualquier intervención planteada en Atención Temprana debe contextualizarse dentro de su marco de referencia principal; en la actualidad, sin duda, el Libro Blanco de la Atención Temprana, en el cual me apoyo para presentar el masaje del bebé como una técnica de prevención e intervención en las primeras etapas.

La nueva concepción de la Atención Temprana se expresa como un conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a su familia y al entorno, y cuyo objetivo es que los niños que presentan trastornos en su desarrollo o tienen riesgo de padecerlos reciban, siguiendo un modelo que considere los aspectos bio-psico-sociales, todo aquello que desde la vertiente preventiva y asistencial pueda potenciar su capacidad de desarrollo y bienestar (Libro Blanco de la Atención Temprana, 2000).

Dentro de la vertiente preventiva de la Atención Temprana podríamos incluir el masaje infantil como herramienta de prevención primaria, entendiendo ésta como todas las estrategias que se ponen en marcha antes de que aparezca el trastorno y que se aplica en la población general. Dicho carácter preventivo no sólo estaría centrado en el individuo objeto de la intervención, constituiría también una intervención ecológica al actuar sobre el contexto de desarrollo más cercano al individuo en las primeras etapas: la familia.

Cuando el trastorno ya está presente o hay algunos síntomas incluimos el masaje infantil dentro de su vertiente asistencial, dados sus múltiples beneficios.

El potencial genético con el que cada uno venimos al mundo es de enorme relevancia, pero todo potencial orgánico en desarrollo puede ser reducido o aumentado por variables ambientales. El ser humano, dada la inmadurez con la que viene al mundo y que presenta durante sus primeros años de vida, es un ser dependiente de los demás. Fundamentalmente durante los primeros momentos de su desarrollo, necesita la presencia de los adultos para conseguir su madurez individual y social así como para la optimización de sus potencialidades,... pero NO cualquier presencia es suficiente, ha de ser de calidad (Linares y Rodríguez, 2004).

La familia es considerada hoy en día como uno de los contextos de desarrollo más importantes para las personas que componen esa estructura y juega un papel primordial en el proceso de potenciación de todos sus miembros. Es el primer entorno natural en el que se forman y evolucionan no sólo los pequeños sino también los adultos dado el carácter afectivo-relacional-global de ese contexto (Linares y Rodríguez, 2004).

La familia, además, constituye sin duda una importante vía de detección, pues en muchas ocasiones son los propios padres, o personas cercanas al niño, los que en la interacción diaria con su hijo en su contexto natural puede observar que existe una diferencia o desviación entre el comportamiento e su hijos y el de otros niños (L.B.A.T. 2000). 

Desde la teoría del apego de Bowlby (1969) se defiende la idea de que el establecimiento de vínculos seguros en la infancia promociona la salud física y psicológica, y el bienestar de la persona a lo largo de su desarrollo. 

La teoría del apego parte de la idea de que todos los seres humanos vienen al mundo con la necesidad de lograr la proximidad y el contacto con sus congéneres, con el objetivo de asegurar la supervivencia del individuo en desarrollo. Aunque el neonato ya busca la proximidad y el contacto con el adulto, no se puede constatar la presencia de ningún lazo emocional especial entre el bebé y su cuidador. 

El apego es la vinculación afectiva resultado de un proceso marcado por las sucesivas interacciones y encuentros que el niño mantiene con los adultos que lo cuidan. La mayoría de autores consideran que ese lazo afectivo se encuentra establecido en torno a los 12 meses de edad. 

No obstante, no sólo es necesario que el niño tenga oportunidad de interactuar con sus cuidadores, también requiere que el niño adquiera diferentes competencias en el área cognitiva, social y emocional. 

El proceso normal de formación del apego se ha descrito en 4 etapas: entre el momento del nacimiento y los 6 años. Es en toda esta etapa donde el masaje infantil puede ayudar, dada la proximidad que provoca y su natural estimulación, a fomentar el apego entre adulto y bebé. Será principalmente en las primeras etapas (en la fase inicial de preapego, entre 0-2 meses, y en la fase de formación del apego, entre 2-6 meses) donde el masaje encontrará un lugar primordial, al ser en estas edades donde a los padres les suele resultar más fácil de aplicar.

Asimismo, debemos aclarar que dentro de los distintos patrones de apego que se pueden establecer, pretendemos establecer el de tipo “seguro”, siendo conscientes de que también dependerá de otros muchos factores relacionados con el cuidador, con el propio niño y con el contexto más y menos próximo a éstos (Belsky, 1999, recogido en Martínez Fuentes, 2004).

Voy a comentar las ventajas del masaje infantil como herramienta de prevención e intervención en las primeras etapas.

* Es una herramienta muy sencilla pero a la vez muy completa de valoración de las capacidades del niño que a la vez permite prevenir e intervenir en los posibles problemas de desarrollo en todas las áreas: en la esfera física/ fisiológica, motriz, perceptivo-cognitiva/ manipulativa, lenguaje y comunicación, autonomía y relación social, emocional y autorregulación.

* Con ciertas precauciones y variaciones se puede aplicar de forma muy temprana (desde los primeros días).

* Accesible a todos los niveles socio-económicos: no es difícil de realizar y no requiere un nivel educativo concreto, es relativamente fácil conseguir un entorno adecuado. Apenas se necesitan recursos materiales: no requiere tecnología.

* No requiere mucho tiempo: aspecto importante dado el ritmo actual de nuestra sociedad occidental.

      * Se puede transmitir desde las distintas categorías profesionales que están en relación con el niño: en el campo sanitario (matronas, fisioterapeutas, enfermeras, auxiliares, pediatras...) y en el campo educativo (psicólogos,...). Siendo el campo que nos ocupa el de la Atención Temprana y, atendiendo a la naturaleza interdisciplinar y transdisciplinar de los equipos, el Masaje Infantil no debe ser una herramienta de trabajo exclusiva de una determinada disciplina profesional.




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