martes, 11 de junio de 2013

CUANDO ES HORA DE DORMIR SOLOS



CUANDO ES HORA DE DORMIR SOLOS

Autora: Ainhoa Aguado García.

Varios son los momentos claves que acompañan la crianza de nuestros hijos, algunos son más llevaderos que otros, pero no dejan de ser una aventura. Disfrutar de ellos va a depender de nosotros como papas y de nuestro hijo. Ahora os proponemos analizar cómo y en qué momento podemos pasar a nuestro hijo a dormir en su propia habitación.

Desde antes de nacer, nuestro niño ya cuenta con su habitación en casa, una habitación que ha sido motivo de alegría y emoción durante los meses que ha tardado nuestro niño en llegar. Los elementos que en ella podemos poner pueden ser muy variados, aunque los necesarios serán una cuna, su cambiador, y un armario con su ropita. Además puede ya estar decorada con sus juguetes y peluches, algún cuadro o póster infantil, e incluso podemos disponer de una silla o sillón, tipo lactancia. Todo ello sin recargar mucho el ambiente.

Su habitación debe dar serenidad y tranquilidad, debe ser un lugar donde el niño se sienta cómodo y relajado, y nosotros como padres también.
Os proponemos que desde el primer momento de su llegada a casa empecemos a utilizarla con él. Podemos realizar allí el cambio de pañal, el cambio de ropa, nos podemos sentar con él en el sillón, cuando empiece a estar más despierto, le podemos ir enseñando sus juguetes, en definitiva podemos ir presentándole ya su habitación.

Muchas son las personas que prefieren desde la primera noche del niño en casa que duerma él solo en su habitación y en su cuna, los hay también que prefieren utilizar el colecho. Pero lo más habitual es disponer de una mini cuna o cuna en la habitación de los papas, por la comodidad que esto conlleva a la hora de realizar las tomas nocturnas, y la tranquilidad de tenerlo cerca.
Y, ¿hasta cuándo lo tenemos cerca de nosotros? ¿Cuándo es el mejor momento para él? Sin duda, el mejor momento lo ponemos nosotros, al estar convencidos de que ya ha llegado la hora de que el niño puede pasar la noche entera en su habitación, ya que si nosotros tenemos alguna duda, al igual que en cualquier otro cambio que tengamos que realizar con el niño, no lo podremos realizar de forma satisfactoria, ya que le transmitiremos nuestros sentimientos de duda o incluso miedo.

Entre los 4 y los 6 meses se considera un buen momento para producir el cambio de habitación, y esto es debido a que a esa edad, o incluso antes, los niños ya han adoptado un patrón de sueño nocturno más parecido al nuestro, ya son capaces de alargar las tomas y pueden dormir de 5 a 7 horas seguidas, sin que el hambre los despierte, incluso nos podemos encontrar niños que a esas edades ya duerman más de 8 horas seguidas. Por tanto, a partir de ese momento ya podemos trasladar al niño a su cuna en su habitación.
Para nuestra tranquilidad podemos utilizar una amplia variedad de elementos electrónicos tipo, mini cámaras o escuchas, que nos ayudaran a controlar su sueño, sobretodo los primeros días que pueden generar en nosotros algún sentimiento de ansiedad de separación. Es una emoción totalmente natural que sentimos los papas, y más si cabe las mamas, ya que sentimos al necesidad de estar continuamente pendientes de nuestro bebe.
Con este cambio solo debe cambiar el lugar de sueño, por tanto las rutinas previas que hagamos con nuestro niño las debemos mantener, es decir, tal y como lo acostamos en nuestra habitación, también lo haremos en la suya. Si lo dormimos en brazos, si se duerme en el pecho, si lo dejamos despierto y relajado, si le ponemos su chupete o le damos una mantita, etc. seguiremos con esas mismas acciones.

 Muchos bebes a estas edades todavía realizan una toma a mitad de la noche o ya de madrugada, en ese momento como es el hambre quien los despierta, al realizar su toma y quedarse satisfechos, deberán iniciar de nuevo el sueño sin inconveniente alguno, salvo problemas de gases o cambio de pañal, que una vez solventado el bebe seguirá durmiendo. Al igual que se ha hecho cuando estaba en nuestra habitación, es conveniente utilizar una luz suave y evitar animar / activar al niño, durante su toma.

Ya hemos dicho que es conveniente utilizar con el bebe su futura habitación, por eso también será interesante, si ya tenemos en ella montada su cuna, que las siestas que el bebe realice durante el día las pueda hacer allí, con el fin de que se vaya familiarizando con este entorno. Recordar que para estas siestecitas de mañana y medio día, no es conveniente dejar al niño totalmente a oscuras, ya que esa opción corresponde a la noche. Al estar ya en su habitación, cuando se despierte de estas siesta y tenga luz, seguro que se queda tranquilito mirándolo todo y jugando, y nos daremos cuenta que se ha despertado, si todavía no empieza a gruñir o llorar por hambre, porque le oímos dar sus primeros grititos jugando o llamándonos.

 

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